lunes 20 de febrero de 2012

Avram Noam Chomsky: la declinación del imperio y la de su crítico

Tomado de "Libros peruanos.com"
Por John Gray
Traducción por: Alberto Loza Nehmad




Originalmente publicado como “Making the Future by Noam Chomsky”, The Guardian,  Londres, 8 de febrero de 2012, (http://www.guardian.co.uk/books/2012/feb/08/making-future-noam-chomsky-review). Traducido por Alberto Loza Nehmad.
Reseña del libro de Noam Chomsky, Making the Future: Occupations, Interventions, Empire and Resistance

 “Ahora somos un imperio, y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras estés estudiando esa realidad —juiciosamente, como lo haces— volveremos a actuar creando otras nuevas realidades que también podrás estudiar, y así es como se volverán a reformular las cosas. Somos actores de la historia... y a ti, a todos ustedes, no les quedará sino estudiar lo que hacemos”.
Registrada en octubre de 2004, esta afirmación de un asesor principal de George W. Bush (a menudo atribuida a Karl Rove, el subjefe del gabinete de Bush hasta su renuncia, en 2007), forma el epígrafe de la última colección de artículos de Noam Chomsky. Aunque el contexto no está explicado, la afirmación fue hecha en el verano de 2002 en una entrevista con Ron Suskind, autor ganador del Premio Pulitzer, en la que el consejero de Bush se burlaba del escritor y otros como él por pertenecer a lo que “nosotros llamamos la comunidad basada en la realidad”, un grupo compuesto de gente que “cree que las soluciones emergen de su estudio juicioso de la realidad discernible”.

La fecha de la afirmación es de alguna importancia. Hacia el verano de 2002, la acción militar para asegurar el cambio militar en Irak había estado ya por algún tiempo bajo activa consideración. Quienes en la administración estaban presionando hacia la guerra lo hacían por una variedad de razones: los neoconservadores porque creían que el cambio de régimen desataría una “revolución democrática” en la que un modelo estadounidense de gobierno sería adoptado en todo el Medio Oriente, otros, como el vicepresidente Cheney, estaban aparentemente más interesados en las ricas reservas petroleras de ese país. Cualesquiera fuesen sus metas, las fuerzas que tramaron la guerra no tenían dudas de que Irak cambiaría en gran medida tal como ellos quisieran.
Otras ramas del gobierno tenían profundas reservas. El Departamento de Estado, gran parte del personal militar del Pentágono, secciones de la CIA e inclusive —si se cree algunos despachos— George Bush padre, parecen haberse opuesto a la invasión o al menos parecen haber estado altamente escépticos acerca de sus perspectivas de éxito. Pero estas voces de la comunidad basada en la realidad fueron ignoradas. Menos de un año después de la diatriba delusoria del consejero, EE.UU. estaba embrollado en su intervención militar más desastrosa en una generación, y una de las guerras más horrorosamente inútiles de los tiempos modernos.
Para crédito suyo, Chomsky se opuso a la guerra desde el inicio. Su actitud hacia otros críticos de la guerra es más problemática. No tiene nada sino escarnio para quienes en la corriente política mayoritaria de EE.UU. criticaron la guerra sobre la base de que sería demasiado riesgosa o costosa o simplemente innecesaria. Menospreciando a Barack Omaba y a Bill Clinton, Chomsky escribe: “La crítica a la guerra de Irak es hecha en base al costo y el fracaso; lo que son llamadas ‘razones pragmáticas’, una posición que es considerada realista, seria, moderada, en el caso de los crímenes de Occidente”. Para Chomsky, parece que no puede haber lugar para el error o los motivos entremezclados en la política estadounidense. La guerra no es un error que podría haber sido evitado si sus oponentes hubieran estado mejor organizados y hubiesen sido más efectivos. Invadir Irak era tan solo un ejemplo más del imperialismo estadounidense, una expresión de un régimen esencialmente criminal y maligno.
Al leer estos artículos, publicados entre abril de 2007 y octubre de 2011, es imposible evitar la conclusión de que, para Chomsky, Estados Unidos es virtualmente el único obstáculo para la paz en el mundo. Los crímenes cometidos por otros poderes son mencionados ocasionalmente, pero solo de pasada. En ningún lugar reconoce el hecho de que muchas regiones tienen conflictos propios intratables que persistirán a pesar de lo que haga EE.UU.
Para Chomsky, el conflicto del Medio Oriente es exclusivamente obra de Estados Unidos e Israel. No hay lucha por la hegemonía entre Arabia Saudita e Irán, y si algo de esa lucha efectivamente existe, puede ser fácilmente resuelto mientras EE.UU. esté listo a alterar sus políticas. Nuevamente, la interminable guerra en Afganistán no refleja las divisiones internas de ese infortunado país y la larga historia de éste como punto focal de rivalidades geopolíticas, que ahora incluye un punto muerto entre India y Pakistán en Cachemira. La guerra en Afganistán podría terminar simplemente solo si EE.UU. retirara sus fuerzas y arreglara un gran acuerdo diplomático.
Mirando más adelante, existe la perspectiva de un antagonismo entre China e India. Pero dado que no hay un gran conflicto que Estados Unidos no haya causado o, en cualquier caso, agravado, no hay por tanto ningún conflicto que Estados Unidos no pueda acabar. No se le ocurre a Chomsky que EE.UU. puede no tener la capacidad de realizar estos milagros. El hecho de que Estados Unidos no haya llevado al mundo a la paz solo confirma su posición como una fuerza única para el mal en el mundo.
Chomsky cita el libro de  Godfrey Hodgson, El mito del excepcionalismo norteamericano, donde el antes corresponsal en Washington concluye que Estados Unidos es “solo un gran país entre otros, aunque imperfecto”. Pero Chomsky no muestra señales de haber digerido esta sensata opinión. “Es un artículo de fe, casi parte del credo nacional”, escribe, “que Estados Unidos es en justicia diferente a otras grandes potencias, pasadas y presentes”. Así es, pero de esta y de otras maneras Estados Unidos no es diferente de otros países. En sus breves apogeos, Gran Bretaña, Francia, España y Portugal se veían en gran manera así. Todas las grandes potencias se ven como excepcionales hasta que la historia demuestra lo contrario.

La imagen que Chomsky nos presenta de Estados Unidos es, en efecto, una versión negativa del excepcionalismo. Para él así como para los neoconservadores, Estados Unidos es el centro del mundo. Chomsky ve la política global con las mismas lentes maniqueas: estás a favor o en contra de Estados Unidos. El hecho de que gran parte de la humanidad tenga aspiraciones que no tienen nada que ver con Estados Unidos ni siquiera es considerado. El antiamericanismo está desvaneciéndose junto con el poder norteamericano, pero Chomsky no lo ha notado. Actualmente, el desconcierto ante las rencorosas divisiones en la política estadounidense y el disfrute por la desgracia ajena ante el humillante estado del muy publicitado modelo de capitalismo estadounidense, son las reacciones más comunes ante EE.UU. Entre un creciente número de gente, la principal reacción parece ser una falta de interés. El mundo ha superado los tiempos cuando EE.UU. podía ser destrito como “La última hiperpotencia que queda”. Aunque aún tiene un asombroso poderío militar, la capacidad de EE.UU. para imponer su voluntad de cualquier forma duradera, ha disminuido irreversiblemente. La condición de estado de guerra perpetua ha dejado a EE.UU. más o menos en bancarrota, un estado de las cosas que podrá ser sostenido solo mientras China elija financiar la deuda federal norteamericana. Estancado por una generación, el estándar de vida de la mayoría está cayendo y la infraestructura del país se está pudriendo. Crecientemente EE.UU. se parece a la Latinoamérica de hace unas décadas. La respuesta predominante ha sido la negación, con el Partido Republicano degenerando en una secta apocalíptica plagada de riñas, y con la palpable sanidad mental de Obama como su principal debilidad. Lo mejor que puede esperarse es que los electores no opten por un tipo de psicosis electoral.
Chomsky acepta que Estados Unidos está en retirada. “EE.UU. estaba en la cúspide de su poder en 1945”, escribe él, una afirmación característicamente hiperbólica. Por todo lado él observa que no siempre ha sido fácil para Estados Unidos sostener su “sistema de control global”. Aún así, la centralidad de Estados Unidos para el mundo se da por sentada en todos los artículos reunidos en este libro. En marzo de 2009 Chomsky le dice al lector que los desarrollos de América Latina “amenazan no solo la dominación hemisférica de Estados Unidos, sino también su dominación global”, mientras un artículo sobre “Estados Unidos en declinación” de agosto del año pasado,  resulta en gran medida ser acerca del rol del dinero en delinear la legislación en el Congreso, una preocupación legítima pero difícilmente una noticia fresca. La trabazón que ha cogido a Washington en temas tales como el déficit presupuestal es un factor mucho más importante en la pérdida de autoridad de Estados Unidos. La lección de historia es que los países en bancarrota no siguen siendo grandes potencias imperiales por largo tiempo.
Durante los pasados 20 años, Estados Unidos ha sido descabalado por el desmedido orgullo ideológico, un desorden que Chomsky no puede analizar y ni aún propiamente entender, dado que él mismo representa eso. Como implacable crítico de la política estadounidense ha veces él ha sido útil: ha habido, después de todo, mucho que criticar. Pero como los neoconservadores, él pertenece a un mundo estadounido-céntrico que ya pasó. En todo punto de vista mayor, la visión de Chomsky de los EE.UU. como la fuente original del conflicto humano es tan absurda como la creencia del asesor de Bush de que Estados Unidos puede crear su propia realidad.
-------------------------------------------------------------------------


Comentario adicional por: City Lights Open Media (From Amazon.com)
  
"Inquebrantable contestatario político  Noam Chomsky habla de las bombas inteligentes de las intervenciones globales por parte de los militares de USA. (City Lights). Y de la ¡Conmoción y pavor!" (¡Owe and shock!, nombre de la operación inicial de bombardeo a Bagdad), en la revista Vanity Fair.

“Making the Future” presenta más de cincuenta comentarios concisos y persuasivamente argumentados sobre la política de Estados Unidos y las normativas del gobierno americano escritas entre el 2007 y el 2011.

En conjunto, los ensayos de Chomsky presentan una poderosa contra-narrativa a los informes oficiales de los acontecimientos políticos más importantes de los últimos cuatro años: Las guerras en Afganistán e Irak, el proceso electoral a la presidencia de EE.UU., el ascenso de China, la marcha hacia la izquierda de América Latina, la amenaza de la proliferación nuclear en Irán y Corea del Norte, la invasión israelí de Gaza y la expansión de los asentamientos en Jerusalén y Cisjordania, la evolución en el cambio climático, la crisis financiera mundial, la primavera árabe, el asesinato de Osama Bin Laden, y las protestas ocupando calles y plazas. Encadenadas a lo largo de sus críticas hay expresiones de compromiso con la democracia y el poder de las luchas populares. "La legislación progresista y el bienestar social", escribe Chomsky, "han sido ganados por las luchas populares, no regalos desde arriba. Las luchas siguen un ciclo de éxito y fracaso. Se deben librar todos los días, no sólo una vez cada cuatro años, siempre con el objetivo de crear una sociedad verdaderamente democrática de respuesta, desde los centros de votación hasta el puesto de trabajo. "
“Making the future” es un seguimiento a cada intervención militar, publicado por City Lights en 2007 y prohibido en la Bahía de Guantánamo por los censores militares de Estados Unidos. Ambos libros se se han compuesto con artículos que Chomsky escribió con frecuencia para el New York Times como periodista Sindicado, pero que fueron ignorados en gran parte por los periódicos en los Estados Unidos. “Making the future” ofrece un feroz, pero accesible y oportuno, (sin limitaciones), conjunto de documentos políticos  escritos por uno de los disidentes mas importantes entre los intelectuales y políticos de Estados Unidos.

domingo 19 de febrero de 2012

Cuatro datos de y una entrevista a: Willie Schavelzon

Tomado de "Moleskine Literario"
Por Ivan Thays


Willie Schavelzon
Patricia Kolesnikov recoge para Revista Ñ algunos consejos del agente literario más importante de América Latina, Willie Schavelzon, sobre qué no se debe hacer si uno quiere vender sus libros al extranjero. Dice también que es un buen momento para la literatura latinoamericana en Europa, pues con la crisis los lectores buscan nuevos mundos y parece que, después de China, el latinoamericano empieza a llamar la atención.
Dice la crónica:
Un dato: si usted es, pongamos, un escritor argentino y  quiere que sus libros se traduzcan al francés, no sitúe la trama en París. No lo dice esta cronista, lo dice Willie Schavelzon, probablemente el agente literario argentino más importante. El agente que un día levantó campamento y se fue a Barcelona –donde se corta el bacalao literario– y hoy representa a una larga lista de estrellas entre las que brillan Paul Auster (¡Paul Auster!), Ricardo Piglia, Marcos Aguinis, Héctor Tizón, Elena Poniatowska, Adrián Paenza, Pacho O’Donnell, Pola Oloixarac, Andrés Neuman, Martín Kohan,  Marcelo Kohan, Pablo De Santis, Oliverio Coelho. 
Entonces, Dato 1) No sitúe sus novelas en los países a los que quiere venderles derechos. “Muchos escritores dicen: ‘Esta novela voy a hacer que ocurra en París porque así les interesa a los franceses’. Y es impecable el París que cuentan porque fueron, investigaron, pero eso a los franceses no les interesa. Cómo ve París un argentino, es una problemática nuestra, ellos están muy satisfechos con cómo la ven ellos”.
Sin embargo, dice, si se consigue un editor que contenga su ansiedad por hallar realismo mágico en cualquier latinoamericano, Dato 2): es posible vender derechos afuera. De hecho, “es un buen momento para escritores argentinos y latinoamericanos.Nunca hemos conseguido tantos contratos como en los últimos dos o tres años”.
¿Qué pasa? “La crisis europea es tan fuerte que la gente culta, en Europa, mira para otros lados”. A China, obvio. Y a América Latina. Salvo en Inglaterra, que tiene las malas costumbres del mundo angloparlante. Porque, Dato 3) “Hay países que son exportadores de cultura pero que no están dispuestos a recibir nada. Estados Unidos publica unos 120  mil títulos al año, de los cuales apenas 300 son traducciones”. ¿Para tanto? “Los norteamericanos, dice Schavelzon, son absolutamente autorreferenciales y los británicos son norteamericanos de segunda. Antes era al revés, ahora son bastante menos cultos. Desde que se rompió la ley de precio fijo, sólo publican best-séllers… ” 
Esto es problemático. El inglés es un puente: editores de lenguas con pocos hablantes descubren los libros cuando están en ese idioma. El negocio se muerde la cola: “Los norteamericanos nos dicen en la agencia: ‘No me ofrezcan ningún libro que no haya sido vendido ya para otros cinco idiomas’”.
Otro viento que sopla en las velas de una literatura son sus escritores de éxito. Dato 4)“Interesan los best-séllers latinoamericanos cuando tienen un aporte cultural local”. Un ejemplo: “En el siglo XX, el que más hizo por la literatura chilena fue Roberto Bolaño”. ¿Cómo? “Tuvo éxito”. Entre nosotros, “una escritora como Claudia Piñeiro tiene un éxito tan grande en Alemania que ha abierto caminos a otra gente”




ENTREVISTA: "La fama se consigue más fácil, participando en Gran Hermano"


Guillermo Schavelzon. Foto: Daniel Mordzinski
Guillermo Schavelzon, Willie, mi agente literario, tiene una larguísima trayectoria en el mundo editorial y de las agencias de escritores. Se ha dedicado casi en exclusiva a representar a autores latinoamericanos, y ha conseguido hacerse un lugar (y hacerles u lugar a sus representados) en la literatura española, en especial desde que mudó su agencia a Barcelona. A raíz de la Feria del Libro de Madrid, Schavelzon rinde una larguísima entrevista digital (que no le debe haber costado mucho, el hombre es veloz respondiendo emails) al diario El País. Habla de todo, desde el affaire Piglia o el éxito Bolaño, hasta de qué va el trabajo de un agente literario, la crisis editorial, el libro electrónico y por qué no recibe manuscritos no pedidos.
Aquí algunas de sus respuestas:
Hola Guillermo, estamos hablando de “por qué es clave que un escritor esté representado” pero tu agencia no lee manuscritos no solicitados. Si ya ni siquiera las agencias leen a autores noveles (porque las editoriales ya ni siquiera cuentan), ¿qué solución tiene esto? Muchas gracias
No creo que todo escritor deba tener un agente, aunque tampoco respuesta a tu pregunta. Recibimos diez a doce pedidos de representación cada día, hacemos lo que podemos.   
¿Cree usted que los libros electrónicos son una amenaza, o que podrán convivir con las ediciones en papel?
Ninguna innovación es una amenaza, sino un desafío y a veces un complemento. No podemos pensar en el siglo XXI como cuando apareció la fotografía y decían que acabaría con la pintura, o la television con el cine, o el libro de bolsillo con la edición seria.
En la web de su agencia dice: Autores: Por el momento, debido a un exceso de trabajo, la agencia no acepta propuestas de representación ni manuscritos no solicitados. ¿Son tantos los escritores nuevos o escriben tanto los ya conocidos? ¿O prefiere trabajar sólo con los que ya tiene?
Recibimos diez a doce pedidos de representación al día, somos cuatro personas, hacemos todo lo que podemos.
¿Qué opina de los blogs como medio para darse a conocer los escritores noveles? ¿Cree que es un buen canal? Un saludo.
Es un medio excelente para darse a conocer. Accesible, casi sin costo, y sin mediadores.
¿En qué consiste exactamente la “gestión de premios” que algunos agentes incluyen en los contratos con sus autores?
Presentarlo a todos los premios posibles, estar informado de los que hay, hacer las formalidades del caso, y desear -siempre- que tu autor gane
No cree usted que los agentes terminan arruinando a los buenos escritores porque les piden que escriban novelas que se vendan mucho; y para eso ya han inventado un mercocanon del cual ellos (los llamados agentes) son parte del engranaje de los monopolios editoriales que son quienes obviamente arman ese merconacanon?)
No hay un solo tipo de agente. Algunos pueden arruinar a un buen escritor, de la misma manera que lo puede hacer su cónyuge, sus amigos….
¿El agente se ocupa también de la faceta creativa del autor? Lo pregunto porque uno de sus autores, Domingo Villar, me parece de los mejores autores de novela negra del panorama mundial. ¿Discute con él los libros, las tramas, los personajes, el lenguaje…? 
No hay dos autores iguales ni dos relaciones iguales. En el caso de Domingo Villar el es un profesional maduro, autónomo, que solo pide opinión cuando ha terminado su trabajo
Estoy muy de acuerdo con usted. Mi libro fue aprobado por el lector de una importante agencia y trataron de venderlo-sin éxito alguno- a las editoriales. Lo autoedité y en un año vendí el 80% de los mil que imprimí… Ahora quiero volver a publicarlo, pero aumentado y corregido, pero por más que escribo a las editoriales no tengo respuesta. ¿Qué me aconseja? 
Insistir
Guillermo, ¿qué le dirías a jóvenes escritores (como es mi caso) sin medios pero bien preparados que llevamos desde antes de la ‘crisis’ buscando agente para ver nuestras obras publicadas? ¿Debemos buscar alguna alternativa? Porque la desesperanza e impotencia son muy fuertes y las ganas de seguir creando a veces se ven afectadas por esto. Un saludo y muchas gracias.
Esto es escribir y publicar es muy difícil, yo no tengo una receta, si la tuviera prometo que la ofrecería gratis. Este es un trabajo, requiere de enormes esfuerzos -como muchos- hay que sistenerse y seguir. Nadie nunca dijo que publicar era fácil,
 En latinoamérica se cree o espera que un autor debe triunfar primero en España para que sea digno de la atención del público, editores y hasta la ademia local. ¿Qué opinión le merece esto? ¿Cómo puede llegar un autor latinoamericano a ser agenciado por usted sin el proceso de la venia previa en España ? ¿Qué se puede hacer pare remediar el problema de la venia? Gracias. Desde Colombia.
No creo que sea así. Tengo todo tipo de experiencias, autores laitnoamericanos que publican primero en Alemania o en Francia, otros que no publican nunca, no hay dos casos iguales. Yo agencio escritores -a veces- que no conoce nadie ni han sido publicados, son mis apuestas literarias. Si logramos que se publiquen, tomamos uno más y así hace años
¿Qué plantea un agente cuando sabe que tiene un excelente autor y no consigue venderlo? ¿Le ha sucedido alguna vez esto
Me sucede muchas veces. Sufrimos, peleamos, insistimos, y en la gran mayoría de los casos lo logramos. A veces se necesitarn 5 años!
Buenas tardes, le escribo desde Argentina. ¿Qué nos puede decir ahora que ya ha pasado tiempo, del escándalo del premio Planeta otorgado a Ricardo Piglia, cuando el autor tenía un contrato con la editorial?
El escándalo obedeció a cuestiones extraliterarias, la novela que ganó ese premio no estaba contratada, pero como sabemos cuando alguien desata un escándalo mediático a nadie ya le interesa la verdad. Ni a los jueces. Piglia ganó porque -respondiendo a las bases de la convocatoria- fue la mejor novela de todas las recibidas, a criterio unánime del jurado
¿En qué medida le ha afectado la crisis?¿Compagina su trabajo como agente literario con otro empleo?
Me da un poco de pudor decirlo en un país con 5 millones de parados, pero no me ha afectado la crisis. Esta agencia “exporta” el 80% de sus ventas, por utilizar términos empresariales….
Buenas tardes, ¿Cómo es la figura del agente literario en libros de no-ficción o autoayuda? ¿Os ocupais de esos títulos en vuestra agencia? Gracias.
 El agente -depende de quienes- representa obras de producción intelectual, ya sean de ficción o de no ficción. En mi caso ambas son igual de importantes
¿Por qué su profesión es eminentemente femenina y por qué usted es de los pocos hombres en el gremio?
Una pregunta que me hago yo mismo, y no tengo respuesta. La abrumadora presencia femenina en esta actividad es en España, no es así en el resto del mundo
¿Por qué se niega a representar a jóvenes escritores? En la FIL de Guadalajara ni siquiera quiso atender a uno que le llevaba su novela.
Porque en la FIL 2010 me dieron -o me ofrecieron- unos 40 manuscritos, eso a veces hace que uno ni siquiera logre ser amable, como corresponde. No es más que eso.
¿Elige usted al escritor o permite que el escritor, aun si es alguien completamente desconocido(a), lo elija a usted?
Diría que es mutuo, y eso es lo mejor
Sr. Schavelzon, si Ud. mirara sus inicios como agente literario, cual sería, según Ud., la primera puerta que se abrió hacia su profesión? 
Mi pasión por la lectura y por los libros. Esa es la verdad
Díganos qué debería tener una carta de un autor desconocido e inédito para convencerle de que debe represntarlo sin la menor duda…gracias
Hoy no podría leer la carta, es horrible. Pero sé, con mas de 30 años de experiencia en el sector, que jamás una muy buena novela queda sin publicar
Hola Guillermo, ¿qué crees que debe tener un autor hoy en día para alcanzar la fama? 
Para alcanzar la fama no lo sé. Para ser publicado y tener lectores, escribir una buena novela. La fama se consigue más fácil participando en Gran Hermano.
Hola Guillermo, ¿qué posibilidades de llegar a vivir de su obra tiene un autor joven?, sabiendo que hoy en día cada vez se lee menos, y lo que se lee se reduce a un grupo de escritores ya consagrados
Pocas. En Francia solo el 2% de los escritores que publican habitualmente viven de sus libros. 
Cordial saludo. ¿Cuál es el porcentaje de probabilidades de que una agencia literaria lea la obra, o la muestra de esa obra, que remite un escritor novel, sin “avales” en el mundo editorial o periodístico? ¿Hay algún escritor novel que se la haya “volado” de las manos?
El porcentaje es bajo, debe ser similar al de conseguir un trabajo, terminar bien una carrera, hacer pareja, y todo en la vida. Cuesta y requiere mucho trabajo, sin duda
¿A quién le hubiese gustado representar?
A Julio Cortázar
Andrew Wylie decía de los agentes españoles que eran los más ineptos y que estaban destruyendo la imagen de la literatura hispanoamericana en el exterior. Él ha sido el propulsor de Bolaño en Estados Unidos y seguramente muchos otros vengan detrás de su mano. ¿Qué hay de verdad en esto, en la actualidad?
No, el propulsor de Bolaño en Estados Unidos ha sido Jorge Herralde, el editor original de Bolaño, y en otro momento la agencia Carmen Balcells, ellos convencieron a la editorial en USA para publicarlo. Wylie tomó esta representación cuando ya las principales novelas estaban vendidas. Pero si quetremos ser justos de verdad, el aval que le dio el exito (de ventas) en Estados Unidos fue Ophra Winfrey, que dedicó un programa a ese escritor marginal, perdido por droga, y todas esas cosas que la familia luego desmintió. Wylie no ha sido el propulsor, aunque parece que ha sido un buen gestor del legado.
¿Consiguen publicar la novela de todos sus representados?
Con tiempo, diría que un 90%
¿Ha tenido que convencer a muchos autores de la calidad de su obra? ¿Son muy inestables?
He intentado hacerlo, y lo hago cada vez que me parece necesario.
¿Se ha negado a representar a algún autor por su mal carácter?
Por supuesto que no.
El público es cada vez más ansioso de leer la continuación de una novela. ¿Mete prisa a sus representados? 
Jamás, los tiempos de la escritura son inalterables, como los de cualquir trabajo de creación.

sábado 18 de febrero de 2012

André Malraux, el gran pretendiente

Tomado de “The New York Times”  (Traducción hecha con Google Translate y algo de ayuda por parte de Manuel Aguirre)
Por Katherine Knorr






PARIS-El internacionalmente aclamado novelista André Malraux era un temerario, un historiador del arte excéntrico y durante 25 años un compañero cercano de Charles de Gaulle, con el que jugó el papel de intelectual de la corte y ocasional bufón. Como ministro de Cultura de De Gaulle, hizo ammistad con Jacqueline Kennedy, y organizó un golpe de relaciones públicas con el envío de la Mona Lisa a los Estados Unidos.
También fue un mitómano de clase mundial.
"Él tenía una formidable capacidad de mezclar lo real, sea lo que sea, lo deseable, lo probable, lo posible y lo imaginario", dijo Olivier Todd, autor de "André Malraux," una nueva reveladora biografía que relata no sólo las mentiras menores, el cambio de nombres y el falso engrandecimiento personal, sino que también los más preocupantes vacíos en la historia de Malraux, en particular sus dudosas actividades con la resistencia, que le valieron la gloria al parecer inmerecida y algunas medallas.
La leyenda Malraux, que se ha visto erosionada en los últimos años a través de libros y otros testimonios, incluyendo la biografía de 1973 por Jean Lacouture, en la que se trata lo que podría ser el golpe final. (Publicado en francés por la editorial Gallimard. El libro de Todd fue publicado posteriormente en Inglés.)

Raymond Aron dice acerca de Malraux, como un chiste filosófico, que el escritor tiene "un tercio genial, una tercera parte de falsedad, una tercera parte de incomprensible", Todd pasa a exponer las diferentes facetas del escritor que se presenta como un genio, de hecho, tanto con la verdad como con las mentiras. Malraux hizo circular por escrito lo sublime de una vida cíclica de acción y depresión y a la vez  podía ser un orador cautivante. Él era, después de todo, un gran hombre, pero tal vez no en la forma en que él deseaba pintarla.
El legendario Malraux, cuyos restos fueron trasladados con la pompa habitual al Panteón en 1996, estuvo activo con el Kuomitang y se reunió con muchos revolucionarios chinos, época de la cuál salió su novela más famosa, "La condición humana." Habló de metafísica con Stalin. Se reunió T.E. Lawrence. Fue un héroe de la Guerra Civil Española "volando" misiones contra las fuerzas de Franco. También dijo haber sido un héroe de la resistencia durante gran parte de la segunda guerra, corriendo un gran territorio. Más tarde, como ministro de Cultura, cumplió misiones (secretas), políticas para el gobierno y tuvo intercambios filosóficos con Mao, Nehru y otros.
¡Esperen un minuto! Como Malraux fue escuchado decir muchas veces, "Soyons serieux", pongámonos serios.
El verdadero Malraux era, ante todo, un escritor de mucho talento. Como hombre, era un aventurero a menudo valiente, incluso temerario. Comenzó en el comercio de libros antiguos y se casó con una joven rica. Entonces, cuando el dinero se acabó, partió con su esposa, Clara, para robar estatuas de un templo camboyano, por lo que fue arrestado.
Él, con valentía, volvió a Indochina y publicó un periódico anticolonialista que no le granjeó las simpatías de las autoridades francesas.
Durante mucho tiempo, él fue un viajero y defensor de los juicios de Stalin.
Malraux lideró una pequeña fuerza aérea pro-republicana en España, pero, como a menudo le sucdió, los eventos que él narró fueron menos espectaculares que los que más tarde recordaba. Su arrogancia era tal que había rumores de que tenía su uniforme hecho por la casa de alta costura de Lanvin.
Sus actividades con la resistencia, al decir de Todd, fueron en gran parte falsas.
Pasó la mayor parte de la guerra viviendo con bastante comodidad en compañía de su amante, en el sur de Francia, y mientras se mostraba insensible por los peligros que corrían su esposa judía y su hija.
Sólo en 1944, mucho después de que sus dos medio-hermanos hubieran comenzado actividades genuinas y fatales, con el tiempo, de resistencia contra los alemanes, decidió entrar en acción, según Todd. Se nombró comandante de una región, se pavoneaba, siempre atildado, con uniforme y por lo tanto, inevitablemente, consiguió ser arrestado. Más tarde, volvió a "combatir" con el grupo de Alsacia-Lorena, pero de nuevo, dice Todd, termina por inflar el recuento de sus actividades. A continuación, dice Todd, parece que dispuso de uuna suma considerable de los fondos de la resistencia.

Significativamente, Todd fue capaz de ver sus expedientes militares que demostraban que él se había colocado, en algunos de ellos, a sí mismo, como estando en la acción, mucho antes de la fecha correcta, por lo que podemos deducir que Malraux pretendió tomar crédito de acciones militares que nunca llevó a cabo.
Fingió poseer grados escolares que nunca tuvo, y hablar idiomas que no hablaba. Y las largas conversaciones filosóficas con Stalin (a quien nunca conoció), o con Mao (con quien solo se reunió formalmente, mucho más tarde) se llevaron a cabo solo en su mente y y no en la realidad, como apareció en sus fascinantes memorias a las que tituló,  sutilmente, "Antimemoires "
"No culpé a Malraux, por no haber entrado en la Resistencia. Quiero decir, ¿cuántos franceses lo hicieron?" , dijo Todd, cuya última biografía era del novelista Albert Camus. "Yo lo culpo por haber cocinado la historia, yo no lo culpo por querer ser herido,.sino por haber dicho que había sido herido".
Después, con el tiempo él terminó por creer sus propias historias. "Como cuando él regresa de Rusia en 1934 y dice que ha estado codeándose con Stalin, él sabe que está mintiendo, pero de todas maneras lo dice", dijo Todd. "Pero en el '75, cuando es convocado por una comisión parlamentaria y habla de como había conversado sobre metafísica con Stalin, en ese momento pienso que Malraux se lo cree como cierto.
Mitómanos terminan por creer sus propias historias, y cuanto mayor el detalle, mayor la convicción de verdad".
Un aspecto crucial de la vida de Malraux fue su larga relación con De Gaulle, un vínculo casi filial, al parecer. Aunque De Gaulle nunca le dio los ministerios importantes que Malraux quería - "el general sabía que no podemos dejar que los intelectuales jueguen con fósforos", dijo Todd  “que lo protegía y que parece haber disfrutado de su compañía agitada y agotadora a veces, sin duda. Malraux nunca fue realmente un hombre de derecha, pero se convirtió en un gaullista, que es menos contradictorio de lo que parece.
"Ellos están unidos el uno al otro", dijo Todd. "Los dos son a su manera un poco tímidos y un poco, me pesan mis palabras, maníaco-depresivos. Uno Intimida al otro. “A” quiere ser lo que es “B”, y viceversa. Es una tradición en Francia, sobre todo en la Quinta República , todos quieren escribir. Incluso Pompidou sintió la necesidad de escribir una antología de política. De Gaulle quería un sello de aprobación como escritor, y Malraux le dio eso. Por otro lado, Malraux quería ser un homme d'état, un gran estadista, pero no es más que un Ministro de Estado. Que no es, en absoluto, la misma cosa. "
Cuando Malraux empiezó a envejecer y jugaba a gran hombre de Estado, se vuelve cada vez más voluble. Una de las razones fue la profundización de los problemas con el alcohol y los medicamentos recetados. Sus asociados advertían a la gente que se mantuvieran lejos de él cuando había estado bebiendo, el eufemismo era que utilizaban era que Malraux estaba teniendo una "crisis de Palu", o un ataque de malaria. "Él era alcohólico, porque era depresivo, y no depresivo porque era alcohólico", dijo Todd.
Entre las cosas más extrañas acerca de Malraux, se dieron cuenta todos los que lo vieron, fueron sus tics dramáticos, que acompañaba a los vuelos de brillantez verbal o de verborrea. Todd se suscribe a la teoría - no se puede probar en este punto, que Malraux tenía el síndrome de Tourette (aunque en él no se mostraba uno de los síntomas frecuentes, el uso incontrolable de lenguaje soez). "Es algo que es aceptado por la mayoría de los médicos", dijo Todd. "este síntoma nunca fue mencionado por la gente alrededor de Malraux. Por alguna razón la gente solo habla de sus tics o el nerviosismo."
"Me dio un shock verlo gesticular y oler, y otro shock cuando se detuvo", dijo Todd de una entrevista que realizó hace años con Malraux. "Él estaba absorbido en lo que estaba diciendo y de pronto se detuvo. Fue parte de la atracción-repulsión de Malraux en la televisión. Es fascinante. ¡Qué espectáculo!"