jueves 10 de julio de 2008

EL MAR QUE TANTO QUIERO...



He leído el segundo libro de los que traje de Lima, “Mar de alucinados”, con el subtítulo: Historias de pescadores. Son 7 cuentos de “autores peruanos”, publicados por el Fondo Editorial del Pedagógico San Marcos, Arteidea editores, en junio del 2005.



Es un pequeño libro de formato atractivo, con una bonita portada, cuyo arte, alegórico al tema, pertenece a Tota Juárez (felicitaciones, Tota), y excelentes ilustraciones interiores por Bruno Portuguez (de igual manera, felicitaciones para Bruno. Muy lindos tus cuadros).



El primer cuento, “Mar afuera”, pertenece a Julio Ramón Ribeyro. Un buen relato en toda su extensión. Sobrio, recatado en el uso de la violencia y centrado en el objetivo de crear la expectativa sobre la actuación final de los dos personajes principales. Una sola observación (¿quién soy yo para observar algo en un cuento de JRR?), el malvado del cuento es 100% malo y sabemos bien que ese tipo de persona no existe. Salvo el diablo, que con cierta frecuencia aparece como personaje en la literatura. Este pequeño desliz me hizo perder la entrega total a la fantasía del relato. Mi suspensión del descreimiento se frustró cuando detecté que “Janampa” no tenía una astilla de bueno.
El segundo, “Pesca”, de José Hidalgo, me capturó con mayor rapidez. La historia es inocente, infantil. He vivido situaciones parecidas a algunos de sus episodios y la trama me transportó de inmediato a orillas del mar. Las metáforas, las similitudes que utiliza el escritor son tiernas y veraces. No hay frases trilladas en este relato, “las algas en la peña crecen lo mismo que una cabellera.” “El mar propicio para la pesca, enseña su fondo verde.” Desde el principio sabemos lo que pasará, pero continuamos entusiastas la lectura gracias a la belleza e inocencia de lo que se nos cuenta. “Aprendemos a coger tramboyos con las manos.”
Otra cosa notable es el tono con el que el narrador habla de “Tilingue”, lo llama “el cholo.” Sin embargo, su relación con él es del más íntimo respeto. Es la del joven curioso con su posible maestro. Las descripciones del entorno geográfico, social y sicológico son limpias e imparciales. Se aprecia lo que ocurre sin la contaminación ideológica. El lector puede construir en su mente la situación y el transcurso ideológico por su propia cuenta y a partir de los hechos desnudos. Otro sí: El señor Hidalgo conoce muy bien las interioridades del la playa y del mar. Efectivamente, las chuitas son buenas, estofadas, con vino tinto para acompañar.
“Cosas de hombres”, de Julio Ortega, es uno de los mejores relatos que he leído de este escritor. Un poco intelectual, como corresponde a su estilo, pero bien narrado. No muy largo, son sólo tres páginas. Conciso, alegre y constructivo. Algo extraña la trama, dado que los hombres de mar, si bien es cierto son en extremo supersticiosos, respetan la vida humana a ultranza. Un poco raro que decidan arrojar al mar a un individuo que ellos saben no puede nadar.



De allí para adelante, la cosa se degrada en el libro. El siguiente cuento, de Óscar Colchado Lucio, “Vuelve la Moby Dick”, cambia de giro. En la primera página el narrador menciona que el personaje principal es aficionado a “recitar décimas en el sindicato de pescadores y en la casa (imagino que es un club de burgueses), de los burgueses, donde abundaba el trago y la buena mesa”, cosa que no logro entender, ya que no creo que a nadie se le ocurra hacer una casa o club de los burgueses, o que los pescadores de la costa peruana utilicen el término “burgueses” para llamar a nadie.
Después de más de diez truculentas páginas, el señor Colchado recurre al “Deus ex machina”, ya que fragua el hundimiento de la “Moby Dick”, en el que perecen debajo de “una ola gigante que arremetió como una tromba y sepultó a la chalana con los trece de a bordo.” Esto ocurrió en alta mar y se supone que el personaje principal, un tal Bobadilla, es el que hunde la lancha. Perecen los trece. Nadie se salva. Mas luego aparece, vivo, Bobadilla, desde la primera página, sin ninguna explicación de por qué no murió en el hundimiento de la lancha y de cómo se salvó.



“Con la piel del crepúsculo”, de Gonzalo Pantigoso, es el penúltimo cuento de este libro. Dos páginas. Es más un poema que un cuento. Lleno de misterios inexplicados que el narrador coloca estratégicamente, en un intento por crear algo que parezca un relato. No lo logra. Es raro encontrar un cuento de JRR o de José Hidalgo junto con uno como éste que comentamos, en un mismo libro.



El último escrito, “Piel de merluza”, de Rafael Inocente, es de otro lote. Pertenece a una antología del Sanatorio Larco Herrera. Me parece una falta de respeto a tanta persona que escribe y no logra ser publicado o escogido para una antología. Es una afrenta a JRR, Hidalgo, Ortega, etc.
El señor Inocente tiene un exceso de testosterona en el cuerpo (una anciana nunca tiene el torso tan erguido que sugiera “una fálica erección de su espina dorsal”. Más bien, los ancianos tienden a encorvarse con el tiempo y las angustias de criar, por muchos años, a sus hijos), y un desconocimiento profundo de la conducta humana, especialmente la de los ancianos, y de los valores que merecen ser inculcados en nuestros jóvenes.
Como consejo, para el señor Inocente, el sabio persa, Mani, y su doctrina, han pasado al olvido hace muchos años. Creo que un tal Buda y posteriormente otro tal Jesús de Nazaret, vinieron a contradecirlo con éxito remarcado.
Por último, el señor Inocente le ha hecho un flaco favor a Paita. Después de leer este escrito, por lo menos yo, no me atrevo a visitar esa ciudad. Tengo 67 años y el pelo blanco.



Bien, esta es mi lectura y puedo estar equivocado. Total, yo solo soy un humilde lector que emite su opinión. Si alguien está en desacuerdo, comente por favor en mi blog. Publicaré todos, absolutamente todos, los comentarios que reciba en esta oportunidad. ¡Dios me coja confesado!

martes 1 de julio de 2008

DE NUEVO EN MI CHOZA

Una vista de la playa de Bujama, para alegrar el espítiru:
He retornado de mis últimas vacaciones en Lima, después de haber ganado 15 libras de peso. La comida peruana es muy sabrosa, especialmente los alfajores.

También he traído unos cuantos kilos de libros. Mi amiga Virginia Vilchez, dueña del Portal del libro peruano, tuvo la paciencia y la cortesía de mostrarme, en su librería de la avenida Benavides, un buen número de libros de cuentos publicados en recientes años.

Tengo la mejor intención de leerlos todos (son más de 30), y comentarlos en este Blog, siempre que sea capaz de manejar el desbarajuste en que nos encontramos acá, gracias a la recesión y al alza del precio de la gasolina. Últimamente resulta difícil pagar las cuentas y parar la mesa en USA.

Como consecuencia, debemos trabajar más de lo acostumbrado y el tiempo de lectura se achica.
A continuación, mi primera entrega sobre estos libros de que hablo líneas arriba.

UN NARRADOR FINO Y COMÚN A LA VEZ




“Bonitas Palabras” (Mundo Ajeno editores; 1ra edición, 2007)

Francisco Izquierdo Quea (Lima, 1980), escribe muy bien. Es un excelente narrador que según mis estimados, pronto será un brillante novelista. Sus cuentos invitan a la conversación íntima, tratan al lector como un amigo de la niñez. El manejo de la lengua es impecable (con la excepción de las 3 primeras páginas del primer cuento, “Zapatos”, en las que usa algunas palabras que no comunican la verdadera intención de lo que el narrador quiere decir (“entablar”, por “emitir” o “formular”, o cuando dice que “andaba en el cuarto”, por “estaba”, si se tiene en cuenta que “andar” representa el movimiento en sí; o “mantener de lado”, por “exceptuar”). Pero todos sabemos que es difícil comenzar una historia y de la misma manera, un libro. El pecado no está en la escritura, sino más bien en el haber colocado ese cuento en el primer lugar.

A partir de la página 4 todo se compone y FIQ nos entrega buenas historias, bien narradas y contadas con soltura, confianza, calor humano. Sus personajes son reales, tienen una problemática que se puede reconocer de inmediato como la de un amigo o de una vecina o de tu hermana o por si fuera poco, tuya.

Este joven escritor conoce, ama y respeta la Historia. Para la edad que tiene, se desenvuelve con mucha soltura dentro de épocas lejanas en el pasado. Dramatiza de manera excelente los hechos miserables que se derivan de la violencia, personal y enfermiza (“Nada ni nadie”), o institucionalizada (“Por las líneas”), que nos entrega la guerra. A mí, que me apasionan las historias de guerra, me da la impresión que este cuento ambientado en la guerra del 79 es una delicia. Es una lección de cómo narrar un cuento. Las cosas que no aparecen, las que no se dicen, los juicios de valor que no se emiten, son los elementos más importantes de este relato.

Es digno de resaltar, también, la narración tan natural que hace FIQ desde el punto de vista de un personaje femenino en “Los cuervos” y desde el punto de vista de un niño, en “El niño en casa”. Aunque en este último relato me parece que el narrador pierde el control de la historia cuando llega al final y opta por… Terminar, simplemente.

Otra historia que vale la pena resaltar, es “La guapa”. La personalidad de la guapa, su conducta y la interpretación que de ella hace el personaje/narrador son tan reales que nos parece conocer a la mujer que se describe. Yo juro haber hablado con ella, ser amigo de él, o ser él. Pero no es posible. FIQ tiene 28 años y yo 68. La guapa que yo conocí es ahora una vieja cascada y el narrador que me da la impresión conocer es probablemente su papá. FIQ ha captado y representado de una manera exquisita la angustia femenina que se desata cuando “el que le gusta” no coincide con “el que ella necesita para sentirse segura y cubierta en todas sus necesidades”. No soy machista. Existen también hombres que atraviesan por una problemática similar, pero en las mujeres es más frecuente.

Bueno, eso es todo, por el momento, y espero que FIQ no se resienta por mis comentarios sobre las primeras páginas del libro, porque al fin y al cabo, yo sólo soy un humilde lector y esta ha sido mi lectura, nada más.

viernes 2 de mayo de 2008

Esquema de cómo hacer un comentario en este blog


A pedido de algunos de mis lectores:


A continuación les pongo la explicación del esquema de la ventana para hacer comentarios a cada entrada de este blog.
La mayoría de los puntos son (de 1 a 4), autoexplicativos. En 5, escoge el que puedas llenar y si no puedes hacerlo, coloca al final del comentario la dirección de tu correo y escoge: "Anónimo". Luego puedes hacer click en Vista previa, para ver si corriges tu comentario o no y por último haz click en: "Publicar comentario".


1. Haga su comentario y coloque al final de él su dirección de correo.


2. Se ha habilitado la moderación de comentarios. Esto quiere decir que (para evitar lenguaje violento o procaz), antes de publicar cada comentario, yo los leeré y autorizaré su publicación
3. Verificación de la palabra (aparecerá una palabra o conjunto de letras algo distorcionadas en su formato gráfico).

4. Escriba los caracteres que vea en la imagen (distorcionada), de arriba.


5. Elegir una identidad:

....a). Google/Blogger

Ponga:
-Su nombre de usuario para Google
-Su contraseña para Google, ó, si no tiene la identidad de Google, y no tiene inconveniente en adquirirla, proceda a registrarse en Google y obtener su ID y su Contraseña.

....b). OpenID (si lo tiene).


....c). Nombre/URL (si lo tiene).


....d). Anónimo.
-Elija hacer el comentario de manera anónima, porque de esta manera no se le pedirá ninguna contraseña (pero ponga su dirección de correo para poder contestarle el comentario).

Haga click en: Publicar comentario


Ó, Haga click en: Vista previa (para ver cómo saldrá su comentario en la versión final del Blog). Luego hacer click en : Publicar comentario, para cerrar el proceso de publicar el comentario.

jueves 1 de mayo de 2008

Entrevista DIGITAL a Carlos Calderón Fajardo en Porta9.com/

Este es un comentario que puse en Porta9. No sé si lo publicarán. En todo caso, mis lectores podrán leerlo acá.


Leí (o mejor dicho vi y oí), la entrevista de Francisco Ángeles (Porta9: http://www.porta9.com/), a Carlos Calderón Fajardo. Muy original. Es un tipo de periodismo innovador en el Bloguerío peruano. Me gustó por lo coloquial, íntimo e informal, mas tengo unas cuantas observaciones:
1. Creo que el entrevistador no preparó su entrevista. Preguntaba un poco como dentro de un esquema muy general. Comprendo que es uno de los mejores entrevistadores del medio, pero eso no lo justifica para no buscar la excelencia. En todo caso, pienso que debería escribir un plan, un juego de preguntas y un programa para la entrevista y mostrárselo al escritor por anticipado, como cortesía, así ambos estarían preparados para hablar y ser vistos y escuchados. CCF es un escritor respetado por la gran mayoría de los lectores de Porta9 y creo que se merece esta gentileza, por lo menos.
2. Pienso que como consecuencia de lo expuesto en 1, se perdió la oportunidad de tratar un poquito más en extenso aquello del Realismo Maravilloso, tal como lo define Alejo Carpentier, y su relación temprana con el Surrealismo (y el intento de Bretón de derivar del Surrealismo, el Realismo Mágico y el Realismo Fantástico). Hubiera sido interesante escarbar en este tema para provocar a CCF y obtener su juicio al respecto, preguntarle cuál es la real diferencia entre los dos, entre la concepción de Carpentier y la de Bretón. CCF, como peruano, como miembro representativo de esta realidad hispanoamericana que es el Perú, trajina muy bien el Realismo Maravilloso en varios de sus libros. Además, Carlos lleva consigo su humanidad profundamente peruana donde quiera que vaya. El cuento “Los ángeles del quinto piso” (en el libro: “Historias de verdugos”), lo atestigua muy bien.
Pienso que hubiera sido muy interesante escarbar el pensamiento de CCF en este apasionante concepto de la literatura que significa tanto para los hispanoamericanos.
Todo esto respecto a sólo un tema que CCF tocó tangencialmente cuando el entrevistador, accidentalmente mencionó el tema y la entrevista se puso realmente vivaz.
3. A mi parecer, las preguntas fueron: a) nacidas en el calor de la “conversación” o b) las “tradicionales”, como aquella de que “¿cómo escribes tú?”, tal vez con la pretensión de obtener una respuesta equivalente a la receta de cocina. Todos los escritores escribimos más o menos de la misma manera. Unos con mayor dedicación y disciplina que otros. Otros con mayor facilidad que los unos, debido a un mayor o menor talento personal. Algunos con mayor o menor obsesión que los otros, dependiendo del grado de sanidad de nuestros mundos sicológicos. Es inútil esta pregunta sobre “cómo escribes”, a mi juicio. Además considero que hay temas más interesantes sobre los cuales preguntar, como por ejemplo: ¿Cuál es el proceso de gestación de una historia que tú decides escribir?, ¿Cómo estructuras la historia de una novela que piensas escribir?, ¿Qué cantidad de investigación realizas antes de empezar uno de estos proyectos, si es que la haces?, ¿cómo desarrollas tus personajes?, ¿cómo y por qué decides qué proyecto acometer en cada momento?, ¿Cómo refinas la prosa de una novela, es decir cómo llegas a la última versión? ¿Usas la ayuda de un corrector profesional de pruebas en el proceso de edición?, ¿por qué sí o por qué no?, etc.
En resumen, creo que el entrevistador, además de ser bueno, se siente contento de ser uno de los primeros en utilizar una cámara y hacer una entrevista digital, mas no de la calidad de la pieza que está creando. Sus amigos (sus fieles, diría yo), no le hacen ningún bien al aplaudirlo por ser el primero sin ninguna crítica constructiva. Ninguno le cuestiona nada. Es como cantar frente al espejo.
Carlos CF estuvo muy bien, para lo que le preguntaron. Se le nota auténtico, honesto. Conocedor de la materia y de su oficio. Esto es lo principal, creo yo.
Espero que los habitúes de Porta9 no se molesten conmigo por lo que digo en este comentario, pero esa es mi impresión y creo que siempre es bueno considerar una visión que si bien es discrepante no es destructiva. Aunque al final, yo solo soy un humilde lector y esta es mi lectura (o audio-visión). Estoy seguro que debe haber muchas otras más.

domingo 20 de abril de 2008

El Mestizo de las Alpujarras: Lectura


Este es el nombre del tomo de cuentos publicado por Petróleos del Perú para darnos a conocer los tres ganadores y los doce finalistas del premio Copé 2006, correspondiente a la XIV Bienal de cuento. Acabo de terminar su lectura y voy a comentar mis impresiones sobe ellos.
No encuentro en este tomo, un cuento por el que me pueda quitar el sombrero. Hallo en uno de ellos una prosa ya lograda, fluida, agradable, interesante, coloquial, íntima, que convence al lector de lo que narra, ante la que, al empezar a leerla, suspendo el “descreimiento” del que tanto hablan MVLL y John Gardener. Es el cuento: “El Mapache” de Sergio Galarza Puente, Copé de plata en esta bienal. Como prosa, es impecable. Como cuento, deja que desear. Es más una “crónica de viaje” que un cuento. Pienso que si Sergio continuara escribiendo la historia del mapache por unas doscientas páginas más, podríamos tener una excitante novela que se aproxima por momentos al estilo de Laura Restrepo en su novela “Delirio” o a la prosa sin interrupción de Saramago, con el adicional toque Milleriano (me refiero a Henry), del que Galarza nos da un anticipo en El Mapache.
Si yo hubiera podido decidir por el primer premio, se lo otorgaba a este escritor. Sergio está escribiendo sin barreras. Ha dejado de preocuparse por impresionar al lector o a algún crítico o jurado. Es incisivo en sus juicios, gracioso por momentos, humano y sobre todo muy honesto. Tengo la sensación de que su prosa sale de lo más profundo de su ser. Creo, con saludable expectativa, que Sergio Galarza nos va a entregar pronto novelas de significación para la literatura hispanohablante.
El cuento que me gustó más (CCF me va a hacer esta pregunta), es: “Visitando la Playa”, de Ulises González García, a pesar de que en la segunda página hace ladrar (mientras duermen), hasta que se quedan afónicos a “Tres perros flacos de semblante triste que duermen a la puerta, sobre un par de pellejos de vaca resecos sobre el cual (los cuales), escarban[i] sus pulgas.” El cuento me gusta quizás porque el entorno en que se desarrolla es algo muy conocido para mí. Yo me crié en un lugar parecido, en el que también llamábamos “Aracanto” a las algas marinas. El relato de esta historia es creíble, atractivo y humano. Propio del lugar y de la edad de los personajes centrales. Es cierto que el autor se demora un tanto en crear la intriga (también ocurre en la segunda página), que hace interesar al lector por continuar su lectura: “… ¿Qué vendrán a hacer en esta época en la playa?”, comenta la vieja dueña de los perros. Es que el escritor se explaya demasiado en la descripción del lugar, pero dado que su narración es alegre y vivaz, uno continúa leyendo. El cuento me agrada por su ambiente, su geografía y por la trama que yo considero un caso claro de narrativa social. El drama de los dos personajes centrales tiene consecuencias amargas para ambos (el joven citadino que concurre a la playa solo durante sus vacaciones y la humilde hija del camionero y pasa su vida entera en ese lugar), y es llevado a término de una manera conformista: cada uno tiene un destino que se puede prever desde el inicio y el autor lo acepta así. Lo deja continuar y llegar al final sin mover un dedo para cambiar lo que ya se espera. Tal vez el autor quiere sacudirnos y hacernos notar cuan injusto es el destino, la existencia humana, que condena a las personas a alcanzar un punto específico en sus vidas, que en realidad depende de la posición social de sus padres o del lugar en que han nacido. Quizás el autor no ha pensado en esto al escribir su cuento. De repente nos está contando una historia de algo que le ocurrió a alguien que él conoce de cerca. En ambos casos, el impacto social, el mensaje de clase, está entregado. En el primero de ellos porque deliberadamente deseó sensibilizarnos. En el segundo porque involuntariamente nos expuso a algo que le pareció interesante y pintoresco y nosotros, los lectores, hemos tenido la oportunidad de sufrir el injusto destino de Jessica, la joven hija de Roger, el camionero, a quien le ocurren cosas, inaceptables si es que le ocurrieron por el simple hecho de ser la hija del camionero.
Descontando La historia del mapache, de Galarza, el resto de los cuentos deja que desear. Algunos la muestran la carencia de un trabajo metódico y exhaustivo en la estructuración del cuento y en la depuración de su prosa. He encontrado en uno de los cuentos, como ejemplo de lo último que digo, una frase de un personaje que reclama haber sido “mordido por ratas, ovejas y perros”. Y si el escritor no ha tenido la oportunidad en su vida de examinar una oveja, un carnero, muy bien hubiera podido recurrir a los libros y constatar que las ovejas, que son rumiantes, no tienen dientes incisivos ni caninos en la mandíbula superior; sólo muelas, y en adición son animales conocidos por ir al matadero sin pronunciar palabra.
Por otro lado, detecto unos cuentos en los que los concursantes denotan un interés desmedido por construir el relato de tal manera que tenga “valor social” y, o, que resalte la “pertenencia o parentesco del personaje con la nobleza (aristocracia)”, Inca. Uno de ellos, justamente, es el premio Copé de oro. ¿Será este un requerimiento tácito de los jurados? Julio Ortega termina su comentario en la contratapa del libro felicitando a los jurados de estos premios cuando dice que: “…la diversa composición de sus jurados (del premio Copé), que suele hacer lo más difícil: no solo elegir sino incluir.” Esto es lo que en USA se llama: Affirmative action. Más o menos, esto es lo que dicen: Desde que los negros y los hispanos reciben pobre educación, en sus años de colegio primario y secundario, los vamos a evaluar de manera especial, aumentando el valor de sus notas para que luego, en las universidades, se vea que hay algunos alumnos negros y ciertos latinos, en cada una... O, cuando hay contratos para trabajar en obras de una municipalidad, bajo concurso, se les suman puntos adicionales a los contratistas negros o latinos con el objeto de que esas obras sean adjudicadas a las llamadas “minorías”. Se toman este tipo de medidas de favoritismo político sin pensar que el problema no se resuelve dando preferencias (que son como curitas puestos sobre pústulas para tratar de curarlas en lugar de usar antibióticos), sino mejorando las condiciones de trabajo, y consecuentemente las económicas, de esas “minorías”, que en diferentes circunstancias de empleo, bajo mejores condiciones económicas, podrían mejorar la educación inicial de sus hijos. No se puede ayudar a nadie disminuyendo la altura de los obstáculos. En lugar, enséñale al concursante cual es el camino para desarrollarse y ser capaz de saltar una altura mayor.
En algunos de estos cuentos detecto una tendencia a buscar temas históricos y en otros la inclinación por planteamientos teóricos que posibilitan la especulación artificiosa de los conceptos. De todo esto resultan cuentos casi esotéricos, incluso en el lenguaje. En uno de los cuentos, “Allco”, de Víctor Borrero Vargas, se intuye el deleite cotidiano con que probablemente lo lee (en la soledad de su sala de lectura), su autor.
No sé si me equivoco, pero me da la impresión de que en estos concursos los jurados no dictaminan por los “mejores” cuentos sometidos a competencia. Más bien creo que es una vitrina en la que colocan los ejemplares que representan a todos los rincones de la patria y sus regiones geográficas. Eso sí, el premio irá a un cuento necesariamente con aire, o mención de algo, indigenista. (Noticia: LO MEJOR, ES LO MEJOR, no lo más representativo. En todo caso, la Literatura no es una oficina del estado peruano que se ocupa de administrar equidad social).
Entiendo que han habido cosas terribles en nuestra historia (Noticia: como en la de todos los países que he visitado. La explotación y la violencia son intrínsecos a la historia del ser humano), entonces si es necesario, usemos una vía alternativa; tomemos hechos realmente históricos y escribamos novela o cuento sobre hechos registrados en la historia. Es tan simple como eso. Pero, esa tarea requiere intenso trabajo de investigación antes de ponerse a escribir. De lo contrario, podemos narrar lo que vemos a nuestro rededor; denunciemos nuestra realidad, acusemos por las injusticias de que somos testigos. Pero por favor, no hagamos ficción histórica, sin ninguna conexión con un hecho histórico. Es tan ridículo como decir que te mordió una oveja.

Al final, final, como ustedes ya deben saber, yo sólo soy un simple lector y esta es mi lectura, aunque sé que hay muchas otras más.

[i] Se escarban (en su segunda acepción de “rascar”), las “ronchas”, no las pulgas. Las pulgas se arrojan, al sacudir la pelambre con las uñas de una, o más, de las patas del perro.

jueves 10 de abril de 2008

La Tragedia de Klever y su profunda soledad.




He leído una y otra vez la historia de Klever[i], porque la encuentro apasionante. La terminología que Carlos Calderón utiliza para narrar esta historia me transporta a los años 50, 60: “hediondos, cochino, candelas, cacharpas, marraqueta, chapaba, sopados, chiflones, chuncho, ramada, pocotones, a huevo, batán, silletas.” Por otro lado, el ácido humor que entremezcla con las horribles heridas que se van creando en el alma del personaje, en su trato con la familia oficial de su padre, es sutil y cáustico: “Dios les envió un hijo negro como un choro o una lapa” (Yo me he criado en una playa pequeña, entre la quebrada de Pescadores y el pueblo de Ocoña, y reconozco ese idioma, me lleva al pasado).
Klever es bastardo, pero encima de ello, tiene la piel de color oscuro: “A pesar de su piel tan aceitunada…” Para mayor desgracia, su padre, aunque se le parecía, tiene color: “rosado como una nube dulce, dos ojos verduzcos y la cabellera castaña.” El simple hecho de haber nacido fuera del hogar legalmente constituido, hace que este niño sea aceptado como: “quien reconoce sus propias vergüenzas”, después de haberle inventado para él: “otra pinta, confiados en que son naturales las modificaciones con el crecimiento.”
La mala suerte de Klever no está en el color oscuro de su piel, más bien radica en el oculto hecho de su nacimiento fuera de matrimonio; había salido del vientre de la querida de su padre que era una: “cholita pícara y ardiente.” Ahí está el problema. La clase media peruana de esa época, tiene bien definida la defensa contra el ataque a sus tesoros. Era un tiempo en el que uno podía ser “clase media” sin ser rico, pero había que ser blanco. Mejor si era rosado de ojitos claros y pelo tirando a rubio. La familia tenía carro, aunque fuera de segunda mano, pero era carro. Podía llegar a poseer, sin mucho esfuerzo, una choza en la playa, pero como casa de playa estaba bien. Las mamás no trabajaban y el sueldo del marido alcanzaba. Si el hombre de la casa era “rosado” y tenía los ojos y el pelo claro, automáticamente se convertía en “Don”.
Venir al mundo como bastardo en este ambiente, no fue algo deseable: “Albina (“Una cara bellísima, rasgos finos, la nariz perfilada, aguileña, blancura apenas trasgredida por el quemante sol del Paraíso”), sentía la más grande de las vergüenzas: “andar por las calles del balneario acompañada de ese niño.” Klever lo sabe muy bien, posee una inteligencia por encima de lo normal, cree entenderlo muy bien.
Como consecuencia y a menudo, pasó largas horas debajo de la mesa del comedor o de la sala; en las jaulas abandonadas, de la huerta, llenas de “caca verde”, del tiempo en que la mujer de la casa criara patos de cornete colorado; en los vientres calcinados de barcas de pescadores puestas a morir en la arena de la playa, cuando el mar se calentó y la fauna marina se mudó a los mares de Chile; o en la cueva desde la que contemplaba el descuartizamiento de un enorme animal fosforescente. El niño escuchó a su padre decir: “es mi hijo a pesar de todo”, y que Klever era un “chuncho”, porque en cada familia había uno. El niño debió soportar la mirada de infinita intriga lanzada por su padre, cuando éste lo contemplaba a fin de hallar un parecido con él: “aquella expresión dijo cosas jodidas de comprender…”, comenta el narrador. Esta sorpresa trágica e insoluble ante la pregunta fundamental (que no aparece en el cuento), de este hombre “rosado”: ¿Por qué me ha salido un hijo de color aceitunado?, es pintada de manera magistral por el narrador cuando dice que el padre de Klever: “persiguió la huída [de Klever], con una mirada de viejas candelas apagadas.”
La familia, su clase social, la sociedad, formaron la conciencia de Klever. Una conciencia terriblemente afectada por su experiencia inocente de tener la piel oscura y ser hijo de la querida. El aislamiento en que vivió, primero en el hogar clandestino de su madre: “Klever vivió la desdicha de ser hijo de un resplandor: su padre se iba, volteaba la esquina, él experimentaba la más extraña satisfacción.” Luego completó su formación, como monstruo de laboratorio, en la playa del Paraíso, donde poco a poco se fue sumiendo en la soledad más absoluta.
La presencia de su madrastra lo intimidaba. Su presencia intimidaba a la madrastra que tenía que vivir con la vergüenza de tener un marido que tenía, o había tenido, una querida. La maldad derivada de este insólito sentimiento de culpa lleva a la esposa de Androcles a pensar, con la ayuda del cura del pueblo, que Dios, no contento con haberlos castigado con un hijo “negro como un choro o una lapa”, les envía el calentamiento del mar frente a Paraíso, el balneario en el que viven, como un castigo adicional que deberá sufrir toda la comunidad. Esto es mucha culpa que cargar para un niño pequeño.
Finalmente, el párroco del lugar, practicando una doctrina totalmente opuesta a la prédica de Jesucristo (típico proceder de una gran mayoría de sacerdotes), lleva a Albina a pensar y decir que el niño era culpable del tema que probablemente le había obsesionado durante demasiado tiempo: “que una mujer fuera madre y madrastra de un mismo hijo.” Es decir, una preocupación insulsa frente a un tema imaginario.
La angustia existencial de Klever se prolonga, como era de esperar, aún después de la muerte de sus padres. A los 30 años de edad, Klever es un adicto a la tragedia. No acepta la muerte de Androcles y Albina y decide estar en: “en el mismo verano y en la misma casa: seco el caño de agua, bañadores tendidos en un cordel, gorgojeo de violáceos pájaros y el rumor de los ahogados.” El pobre Klever no aprendió nunca que todos los seres humanos son iguales, que somos gregarios, que la contratapa de la tragedia es la felicidad, que nada es permanente en este mundo, que todo pasa, tanto lo bueno como lo malo, que el ejercicio del amor entregado es el primer paso para ser amado, que el tiempo pasa, es verdad, pero que en el ínterin podemos vivir intensamente y que no hay nada tan importante o grave que nos obligue a separarnos de alguien a quien amamos o respetamos o aún de quien no conocemos.


Al terminar de leer, comparto con ustedes que yo sólo soy un curioso aprendiz de lector y que esta es mi lectura, aunque sé que hay muchas otras más.


[i] Primer cuento del libro: “EL que pestañea muere” de Carlos Calderón Fajardo. 1981 Ediciones La Vieja Morsa. 1ra edición, Lima.

viernes 28 de marzo de 2008

“Colección minúscula”, otrosí.




En relación a mi comentario sobre la “Colección Minúscula” de Ricardo Sumalavia, Carlos Calderón Fajardo me ha sugerido, con ese tono muy suave que lo caracteriza, que yo debería haber indicado en mi artículo los cuentos que a mi juicio “se salvan” y el que más me gusta de ellos. Del mismo modo me pide que publique en el blog el cuento que me gusta más. Es preciso indicar que para esta evaluación he tomado en cuenta que siendo la colección minúscula, es decir de cuentos breves, resulta mejor, para mí, el que contiene todos los elementos de un cuento, pero con el menor número de palabras.
Estos son los cuentos que destacan en la mencionada colección:
“La memoria confusa”, “Ecosistema” y “La tostadora”, de José María Merino. “El dominio” de Fernando Iwasaki. “Reunión”, de César Silva Santisteban. Por último, “Novela de terror” y “Enredo” de Andrés Newman.
El que más me ha gustado y que publico a continuación es “Ecosistema”, de José María Merino.

Cuento: “Ecosistema”, de José María Merino.


El día de mi cumpleaños, mi sobrina me regaló un bonsái y un libro de instrucciones para cuidarlo. Coloqué el bonsái en la galería, con los demás tiestos, y conseguí que floreciera. En otoño, habían surgido de entre la tierra unos diminutos insectos blancos, pero no parecía que perjudicasen al bonsái. En primavera, una mañana, a la hora de regar, vislumbré algo que revoloteaba entre las hojitas. Con paciencia y una lupa, acabé descubriendo que se trataba de un pájaro minúsculo. En poco tiempo, el bonsái se llenó de pájaros que se alimentaban de los insectos. A finales del verano, escondida entre las raíces del bonsái, encontré una mujercita desnuda. Espiándola con sigilo, supe que comía los huevos de los nidos, Ahora, vivo con ella, y hemos ideado el modo de cazar a los pájaros. Al parecer, nadie en casa sabe dónde estoy. Mi sobrina, muy triste por mi ausencia, cuida mis plantas como un homenaje al desaparecido. En uno de los otros tiestos, a lo lejos, hoy me ha parecido ver la figura de un mamut.

martes 25 de marzo de 2008

Mi retorno al campamento...


Después de algunas semanas de silencio, vuelvo a promover actividad en este blog. Ha sido un tiempo de incertidumbre y búsqueda interior, ya estoy viejo y me cuesta adaptarme a las imperfecciones del cuerpo. Así que de cuando en cuando caigo en la trampa y me pierdo en consideraciones existenciales, evalúo mi vida, repruebo mis logros tachándolos de minucias y me arrepiento de lo actuado hasta el momento. Reniego de mi estampa, insulto a mis arrugas y, por si fuera poco, me corto el pelo a coco. Dejo de bañarme por unos días e invoco a los malos espíritus a fin de que vengan, de una vez por todas, a recoger mis huesos, pero eventualmente vuelvo a encontrarme, hago las paces conmigo y recupero la ilusión de vivir con toda la intensidad del caso.
Aquí estoy pues, alegre, incisivo, insólito y franco para dar mis opiniones sobre cada lectura que me motive. Como San Jorge, listo para dar batalla a cualquier dragón que aparezca. No lo tomen a mal, la mayoría de las veces mis lecturas son seriamente afectadas por mi ignorancia. Otras, es mi pobre bagaje cultural el que afecta mis percepciones y en algunos contados casos estoy, como dicen los gringos, “right on”, es decir, tengo razón en lo que concluyo.
De todas maneras, doy un saludo cordial a todos los visitantes del blog.

Lectura: "Colección minúscula"




He terminado de leer la “Colección Minúscula”, de Ricardo Sumalavia. Me he entretenido, decepcionado y sorprendido, en diferentes momentos, con los textos allí reunidos. No todos son cuentos. Muchos son pensamientos. Otros, artículos periodísticos. Varios, enunciados filosóficos o definiciones. Algunos son copia textual de hechos seudo científicos[i] registrados en revistas o periódicos, como “Lobotomía y picahielos”, de Ana Shua. Otra cosa que he aprendido de esta lectura, es que “zapatero a tus zapatos” es un gran aforismo. Algunos de los autores son excelentes como críticos literarios, pero como practicantes de la narrativa de ficción dejan mucho que desear. Cuando intentan el oficio de contar historias imaginarias, a menudo construyen globos literarios; es decir, llenan dos páginas con palabras de poco uso y rimbombante fonética, pero que no dicen absolutamente nada. Perdónenme, pero me he esforzado con dedicación para encontrar el sentido y el tema de estos “cuentos”, sin éxito. Suenan a lamento desesperado de alguien que camina llorando por un sendero, con el cuerpo cubierto de silicios, sin consiguir perdón para sus pecados. Tenemos en este libro, por penúltimo, los relatos filosóficos; pretenciosos es un mejor nombre, de algún narrador(a), que habla con la profundidad del Tao, la displicencia del Buda y la autoridad violenta y sin alternativa de Mahoma. Apoyado(a), sin duda, por dedicatorias que invocan el tácito respaldo de gurúes de la Literatura.
Pero, don´t get me wrong, hay cuentos excelentes, como los de José María Merino (gallego de nacimiento), que son una delicia: Originales, inteligentes, trascendentes, diría yo. Vale la pena leerlos.
El libro se deja leer y entretiene, no me maten. Yo sólo soy un pobre lector y esa es mi lectura, aunque sé, con certeza, que hay otras.


[i] Walter Freeman era psiquiatra, no neurocirujano, y por lo tanto fue despojado de su título de doctor y condenado por las barbaridades que cometió en los sanatorios para enfermos mentales de los Estados Unidos de Norteamérica. Esto completa el artículo periodístico al respecto.

jueves 20 de diciembre de 2007

El Bloombsbury Group y la democracia.


Leyendo el Moleskine Literario, capturó mis ojos la mención del Bloomsbury Group. Con él, la sugerencia del retorno a los grupos literarios apareció como una sombra y un escalofrío. Tal vez he vivido demasiado tiempo en el “vientre de la bestia”, como dice Jorge Benavides en su comentario a uno de mis artículos en defensa de MVLL, hablando de Islam y al artículo de Juan Pazos sobre Chávez, el venezolano.
Vivir los últimos 20 años en California, USA, me ha permitido modificar mi perspectiva sobre algunas ideas de manera paulatina, casi imperceptible para mí, y ha incrementado mi aceptación pacífica de las cosas que los demás dicen sobre temas de mi interés. Yo digo “A”, sobre un tema. Alguien comenta “Z” sobre el mismo y no me siento en la obligación de replicar y continuar hasta el infinito en una discusión que no tiene sentido. Digo esto, porque ambos creemos en lo que decimos y por lo tanto los dos tenemos razón. Respeto esa discrepancia y mi vida continúa.

Hoy día, bajo la calma de un análisis retrospectivo, me doy cuenta de que las actitudes y comportamientos de los “gringos”, que hasta hace cinco años me parecían excesivas, por un lado, o, naive, por el otro, en realidad representan una convicción absoluta de la existencia en esta sociedad de la “Democracia”. Entendiendo este concepto como algo fundamental que soporta a la república que son los Estados Unidos.
Para un peruano, que vive en el Perú, como lo hice yo hasta 1987, resulta difícil entender esta obsesión por mantener vivo el concepto de democracia. En especial para una mente como la mía, que fue modificada, a muy temprana edad, durante cinco años, por la perspectiva (o cosmovisión, pensemos en Esparta), militar de la vida. Es pues trabajoso, para mí, comprender como un sindicato o una asociación de individuos como la “ACLU” (American Civil Liberties Union), puede enjuiciar al gobierno federal a fin de que éste revele la inteligencia militar-Policial, que ha colectado sobre actividades terroristas, utilizando para ello el contenido de conversaciones telefónicas sin una orden del correspondiente juez. Pero, esta acción del ACLU intenta reivindicar un derecho inalienable del individuo, protegido por la constitución, que dicho sea de paso tiene más de 200 años.
Qué difícil entender cómo un individuo, de manera independiente (“single-handily”, dicen los gringos), puede enjuiciar al gobierno federal y ganar el juicio, para que se suprima cualquier rezo o manifestación religiosa en una escuela pública (léase: una escuela bajo presupuesto de la República), porque él es ateo y no quiere que el gobierno permita y subvencione la “contaminación” de la mente de su hija.
La democracia alberga a la libertad y esta última desperdiga el miedo entre la mayoría de los que de una u otra manera ejercen liderazgo, o detentan autoridad, dentro del statu quo. La amplia potestad de ser libre, también genera inseguridad entre aquellos pocos que por alguna razón han capturado el status de “credibilidad total” en cualquier rama del saber y por ello extienden esta atribución al pensamiento en general o a la emisión y asociación de ideas en particular. Aclaro que no estoy refiriéndome de ninguna manera al señor Thays, por el cuál tengo mucho respeto. Hablo en términos generales.
La privacidad de los “grupos” está en contraposición con la libertad de expresión que nos confieren la actividad bloguística y la Internet. Puede ser que la “calidad” del intercambio de ideas se degrade, pero siempre existe la decantación que los lectores dan y reconocen a cada blog. La multiplicidad de ideas expresadas en los espacios BLOG es saludable. La duda y el temor no lo son. El respeto que los lectores le dan a cada blog es siempre categorizado. Al final, cada autor conoce su tamaño y la magnitud de su producción. Los lectores también. Yo sé que mi dimensión como bloguero es diminuta. Mi contribución es muy pequeña. Pero ¿saben qué?: puedo expresar mis ideas, mi opinión.
Sé, también, que lo que acabo de decir no tiene importancia (para algunos muy bien “ranqueados”), pero de cuando en cuando recibo un correo o dos que comentan favorablemente mi opinión y el contador de entradas (fríamente), continúa creciendo. Esto es suficiente. Estamos manteniendo viva la democracia, por lo menos en este banal tópico de la actividad humana relacionada con el arte de escribir. Dios nos libre del retorno de los grupos. Perdón, me expresaré con propiedad: ¡Hagan lo que quieran con los grupos, pero no nos quiten la Internet!
Bueno, pero esta es mi opinión y yo soy tan sólo un simple lector.

lunes 10 de diciembre de 2007

Chaves y el nuevo bolívar (Por nuestro colaborador Juan Pazos, desde España)


El inefable presidente Chaves, en una más de sus alucinantes ocurrencias, se propone devolver al bolívar a su paridad con el dólar de uno a cuatro treinta, como estaba hace bastantes años. Para ello, recurre a la solución mágico-aritmética de dividir el cambio actual por mil. Evidentemente, no el oficial sino el eufemísticamente denominado paralelo, realmente mercado negro.

El presidente Chaves ignora muchas cosas, pero en esta cuestión concreta al menos las dos siguientes: Una, las soluciones mágicas son de interpretación literal, quien recurre a ellas le es concedido literalmente lo que pide no lo que debería haber pedido o lo que realmente quisiera pedir. Esta situación viene documentada en la literatura, el cine, etc., y viene magníficamente reflejada por el dicho popular: ten cuidado con lo deseas que a veces tus deseos se cumplen; es decir, a veces, y ésta es una de ellas, se consigue lo que uno se propone. Lo malo es que en este caso, no resulta ser lo deseado. Y lo peor es que se lleva a cabo mediante una norma o disposición, cuya puesta en funcionamiento sólo depende, como en todo gobierno totalitario y dictatorial, de la voluntad del sátrapa. Sin embargo, sus efectos, mayor inflación, más miseria para las capas menos favorecidas y, desde luego, para todos aquellos cuyos ingresos dependan de una nómina; esto es, todos los asalariados, se les escapan al “gobernante” de las manos. Y, lo que es más grave, resulta, al final, que la medida además es inútil. Se admiten apuestas a que en un futuro no muy lejano el bolívar se volverá a devaluar. Y esto es inexorable, puesto que el aprendiz de brujo Chaves genera una(s) potencialidad(es), fijar el cambio, que no puede controlar, el mercado mundial cambiario, inalcanzable para su voluntad y verborrea.
Dos, hay antecedentes históricos, de hecho sucede en todo sistema totalitario, que confirman esto. El más adecuado, por la analogía que supone con el régimen chavista, es la subida al poder de Hitler. Véanse las similitudes. Tanto Chaves como Hitler llegaron al poder de forma legal, previo golpe de estado fallido. Con una particularidad a favor del asesino y orate Hitler, que a éste nunca nadie le discutió la pureza de las elecciones que le llevó al poder. Ambos regímenes basaban sus señas de identidad en matones “coloreados”, en un caso los camisas pardas y en el de Chaves el rojo, rojito. Ambos se definen como socialistas y nacionalistas. Y, por no hacer más larga esta relación ambos como Fidel o Franco o Musolini o Stalin o Mao, etc., quería en un caso y quiere en otro, perpetuarse en el poder.

Pues bien, una semana antes de que Hitler entrara, el 8 de Noviembre, en la cervecería de Munich, donde inició la toma del poder, el dólar se cambiaba a ¡¡¡cuatro millardos de marco!!!, en esto el bolívar está mucho mejor. Y, para “combatir” la inflación, demagógica y también mágicamente como en el caso de Chaves ahora, el gobierno alemán introdujo una nueva moneda el “Rentenmark”, equivalente a un millardo de marcos antiguos. Y de nuevo ¡Oh malditas coincidencias! al dividir sale que el dólar se cambia a cuatro marcos. Cuando el matemático más famoso de la época y uno de los matemáticos más importantes de todos los tiempos, David Hilbert, se entera de la medida, hizo el siguiente comentario: No se puede resolver un problema con sólo cambiar el nombre de la variable independiente. Señor Chaves, hágale caso al señor Hilbert y tome otras medidas más efectivas, incluso aunque cambie, modifique, etc., el nombre de la moneda, o incrementará la inflación y el pueblo venezolano, como dijo un vez Marx, el que sabía; esto es, Groucho: partiendo de la nada más absoluta actual, alcanzará las más altas cotas de miseria. Cosa que parece es lo que Vd. quiere.

Finalmente, Sátrapa Chaves, no mienta descaradamente. Vd. vio y oyó, como se muestra en la TV, estaba a dos personas, al Rey. Lo que pasa es que se quedó en blanco. Su verborrea es más rápida que su lento y escaso pensar. Pero es que, además, al preguntar ¿por qué no te callas?, el rey le estaba dando un excelente consejo que había que atribuírselo a Abraham Lincoln cuando dijo: Más vale permanecer callado y que sospechen tu necedad, que hablar y despejar toda duda al respecto. Pues eso. Por otra parte, Aznar no cae simpático, pero: No expolió a su pueblo. Fue elegido, sin mácula, democráticamente. Y se retiró el solito después del segundo mandato. Eso si es ser demócrata. En suma el totalitario estalinista es Vd. ¡Ah! y enhorabuena por el fallido referéndum… pero para los venezolanos.

viernes 7 de diciembre de 2007

AVISO DE SERVICIO PUBLICO: EXISTEN NUEVOS ASESINOS DE LA CULTURA.


El famoso sillón de Freud

Últimamente (son varios años, ya), está ocurriendo un fenómeno en los estudios sociológicos latinoamericanos que resulta interesante, por decir lo menos. Podemos ver un cambio de eje gravitacional. Se ha pasado del uso de la variable social, a la cultural. De la sociedad, al individuo. Esto ha traído como consecuencia, que la relación individuo-sociedad deje de ser objeto de interés para las ciencias sociales. La atención se ha desplazado hacia la relación individuo- cultura.
¿Que quedó en el camino? Los grandes meta-relatos. En primer lugar, el marxismo, es decir el concepto de totalidad, la sociedad, como un todo, determinando la vida del individuo. En segundo término, de igual manera, quedó fuera la sociología norteamericana, porque su enfoque también se orientaba en términos de sociedad y de sistemas: Parsons, Sorokin. Lo social fue reemplazado por lo cultural. Y la sociedad por el individuo. Al dejar de tener importancia la sociedad y lo social, los movimientos sociales empezaron a ocupar el escenario. Lo que los postmodernos llaman las manifestaciones de la diversidad: la problemática de género, las minorías étnicas, los distintos grupos de opción sexual, las culturas no occidentales, los ecologistas. etc. La postmodernidad se puso de moda. La modernidad fue puesta en la picota.Resulta que ahora este discurso postmoderno ya nos hace bostezar. Ahora hay un nuevo tipo de galán en escena: el psicoanálisis. Y en esta película de terror, el nuevo Bela Lugosi de las Ciencias sociales es Lacán. Con la diferencia de que en su tiempo nadie tomó en serio a los personajes encarnados por Bela Lugosi, y que a Lacan sí se le toma con una seriedad de culto religioso.
Vale la broma que dice que en Buenos Aires hay más lacanianos que bonarenses. Bueno, así son las modas. Pero en esta última moda hay algo implicado sobre lo que habría que pensar. Los lacanianos son una secta organizada que tiene su propio dialecto, el cual es entendido sólo por ellos. Son muy dogmáticos. Nadie puede opinar sobre cualquier tema, sin que inmediatamente emerja un lacaniano para decir: "pero Lacan dijo..." Es decir, mencionan a Lacan como palabra santa e irrefutable. Al final, en la actualidad, la relación que se percibe es: Sociedad-Psicoanálisis, Cultura-Psicoanálisis. Una nueva entrada para entender los estudios culturales, el arte y la cultura, que sería bien venida si es que no fuese un estudio de la cultura vista y analizada desde o a través de la enfermedad. Un psicoanalista es un sanador. Un Chamán o curandero moderno. Esta perspectiva supone que el creador, el artista, es un enfermo que produce obras mórbidas en las que el psicoanálisis debe intervenir para desmantelar con su magia el carácter de "fantasma" que los objetos artísticos tienen, y, luego, efectuar una curación radical que los deje sanos, asépticos. Pero como se trata más de un culto con carácter de secta, una religión muy organizada, con instituciones filiales en toda América Latina (y más aún, en el mundo), instituciones con directivas muy activas, que trabajan en red, yo me atrevo a advertir que el Anticristo tiene nombre. Se llama: Jacques Lacan.




ATENCIÓN A TODO CREADOR IRRACIONAL (y libre pensador): "Hay perseguidores de artistas y escritores "locos", para extraerles del cerebro sus preciosos fantasmas. Nos quieren curar. No les interesan los productos culturales. Son terapeutas.
ESTÁN ORGANIZADOS EN EL MUNDO ENTERO. Su objetivo: ACABAR CON LA enfermedad de LA CULTURA.

jueves 6 de diciembre de 2007

Tribulaciones de un adolescente sociópata


Acabo de terminar la lectura de “The catcher in the rye” o “El cazador oculto”, como lo traduce Pedro B. Rey, de Sudamericana Joven, edición de 1998, para la versión en español de esta novela que tanto revuelo ha causado, a través del tiempo en las gentes jóvenes de las Américas.
Si J.D. Salinger se propuso graficar la personalidad de un adolescente sociópata, la novela es excelente. Me gustaría pensar que su lectura ha de ser una delicia para cualquier sicoanalista.
Holden, el personaje del Cazador Oculto, no dice nada. Siempre empieza a decir algo, sugiere que va a emitir una opinión y repentinamente calla. Desprecia profundamente al posible oyente, como desprecia a todos los que lo rodean. Holden es incapaz de comunicarse con nadie. No lo logra ni con su “querida” hermanita Phoebe que un momento llega a decirle que él no ha hecho nada en su vida, y, más aún, lo reta insistentemente a que mencione una sola cosa hecha por él. Holden es incapaz de responder. En otro momento el cazador intenta comunicarse con una chica, antigua enamorada, llamada Sally y cuando logra obtener una cita con ella, destruye la relación en un dos por tres, siempre bajo la premisa-conclusión de que ella es snob, cursi, ignorante e incapaz de pensar. Todos los hombres que lo rodean son para el cazador, o maricones o ignorantes o cerdos incapaces de pensar como él. Su posición ante la vida real me hace recordar a los jóvenes que leían “El Hombre Mediocre” de J. Ingenieros, allá por los años sesenta, y a partir de ese momento calificaban a todas las personas que conocían, como águilas o ratones. Conocí a uno que habiendo calificado a un nuevo concurrente como águila, luego, al detectar alguna idea que no le gustó de este nuevo “ave rapaz”, le dijo: “Tú eres un ratón que se ha pegado las alas con cinta scotch.”
No me maravillo al enterarme de que el adolescente asesino de John Lenon y el joven que atentó y disparó contra Ronald Reagan tenían en el bolsillo un ejemplar de esta novela. Ambos eran sociópatas. Los dos parecidos a Holden y al personaje de Robert de Niro en la película “Taxi driver”.
Bueno, pero ¿se puede hacer una novela con un personaje central que es un sociópata, narrada en primera persona? Laura Restrepo cita, en su novela “Delirio”, a Gore Vidal haciendo mención de un consejo que Henry James da como advertencia a los escritores “que no pusieran a un loco como personaje central de una narración, sobre la base de que al no ser el loco moralmente responsable, no habría verdadera historia que contar.”
Henry Miller, en su Trópico de Cáncer, aparece como otro sociópata, pero uno que dice cosas que vale la pena escuchar, rumiar y por último, fantasear. El Cazador oculto no dice nada que merezca escrutinio.
Aún más, ¿qué clase de enfermo mental es el Artemio Cruz de Carlos Fuentes, que también cuenta en primera persona su biografía, desde su lecho de muerte? ¿Un narrador sociópata y por lo tanto moralmente no responsable, que se muere al final de lo narrado? Pero qué interesantes juicios, raciocinios, blasfemias y cuestionamientos que hacen los personajes de Miller y de Fuentes.
Al leer el final de la primera página o al comenzar la segunda página del “Trópico de Cáncer”, según sea la edición, cuando Miller dice que ese no es un libro sino un insulto prolongado y otras cosas terribles más, llegué a la conclusión de que yo debería, algún día, llegar a ser un escritor.
Cuando leí “La Muerte de Artemio Cruz”, comprendí que es posible narrar una historia desde el interior de la mente caótica de un moribundo que no conoce límites, desconoce la moral y que no tiene vergüenza de admitirlo.
Pero, volviendo al “Cazador Oculto” de Salinger, creo que encontré en el libro sólo un pensamiento digno de rescate, la cita del psicoanalista Wilhem Stekel, que Holden recibe del señor Antolini: “El rasgo distintivo del hombre inmaduro es que quiere morir noblemente por una causa, mientras que el del hombre maduro es que quiere vivir humildemente por una.” Holden oye y lee el consejo, pero de inmediato le da cansancio, dolor de estómago, dolor de cabeza y se niega a pensar. Todos estos son síntomas de serios problemas de adaptación social.
Aparentemente el libro es importante por el lenguaje que Salinger utilizó para narrarlo. No es importante por lo que dice o no dice, sino más bien por “cómo lo dice.” El lenguaje conversacional que los adolescentes norteamericanos usan en ausencia de los adultos. La traducción que menciono haber leído no captura esa sutileza. De repente la traducción es válida para el lector argentino. Voy a dar un ejemplo tan sólo: la versión en inglés dice: “I am the one that´s flunking out of the goddam place, and yu’re asking me to write you a goddam composition,” I said. Esta es la versión original que revela el lenguaje conversacional de los adolescentes en secundaria.
El libro que leí en español dice: “Me acaban de echar de este lugar de porquería y me estás pidiendo que te escriba una composición,” le dije.
La traducción que yo pienso sería más fiel al original podría decir: “Me acaban de botar
[i] de este maldito[ii] lugar, y tú me estas pidiendo que te escriba una maldita composición,” le dije. En cualquier otro libro, me trago la diferencia y me conformo con entender en gruesos términos lo que el autor quiso decir. En el libro de que hablamos, no. Repito, en esta novela lo más importante es: el cómo dice el personaje, cada cosa. La traducción para “Goddam”, no es “porquería”, de ninguna manera.
El resto del libro, “El cazador oculto” no dice nada constructivo ni inquietante. Es un documento paralizado, como es Salinger. Un ermitaño hosco y mudo, un perfecto sociópata, un suicida frustrado (ver el cuento “A perfect day for bananafish”), para el que probablemente todos, especialmente yo, somos unos malditos estúpidos que no somos capaces de pensar de una manera, “fucking decent”, como piensa él.
Para los adolescentes es otra cosa. La novela del cazador es una posición de rebeldía. ¿Contra qué?, no importa. Es la violencia que resulta de la impotencia que un joven experimenta cuando desea ser independiente, pero sabe, positivamente, que es incapaz de lograrlo, no porque alguien se lo impida, sino porque no se siente capaz de vivir por su cuenta. Si se va de su casa, no tendrá donde dormir, no comerá, no podrá hacer muchas de las cosas que él aspira intensamente hacer. La mayoría de los jóvenes, menores de edad, optan por la conveniente convivencia con los adultos, sus padres, hasta que son capaces de vivir por sí. Otros, no. Se estrellan contra la realidad y se paralizan en la acción, como nuestro cazador.
En el caso de Holden, Mr. Salinger, sabiamente le resuelve el problema. Le crea una abuela rica que le engorda la cuenta en el banco y con este capital él puede hacer cosas que ningún otro adolescente sin dinero, a su derredor, podría hacer. Un recurso fácil de Salinger para darle credibilidad a su personaje, que algunos defienden como la perfecta imagen de un niño (?).
Pero al final, esta es sólo una lectura. Mi lectura.

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[i] Primera acepción: Arrojar o echar fuera con violencia, una cosa; En América: Despedir a una persona, echarla de un lugar o empleo.
[ii] Adjetivo: Condenado por la justicia divina; el diablo.

domingo 2 de diciembre de 2007

La vida tiene color


¿Ves esa candela? Es roja para ti y como lo es para mí, independientemente de la percepción que tengamos de los colores en general y del rojo en particular. Puede ser que alguien tenga una limitación y pueda distinguir sólo grises. Una gran gama de ellos y que identifique al mismo objeto con el color de la sangre, pero con diferente pigmentación, sin que ninguno de los dos sepamos de esa diferencia pues siempre lo aceptaremos y lo reconoceremos como tal. No hablamos de daltonismo, nos referimos a la capacidad individual de percibir el espectro solar a través de nuestra vista y de la interpretación que nuestro cerebro hace de él.

Por ejemplo, algunos científicos afirman que hay animales que no tienen la dichosa capacidad de distinguir los colores y que para ellos todo es un universo de grises.

Ahora bien, los humanos quizás seamos los únicos que podemos gozar de un colorido atardecer, de una multicolor floresta o de un mar dueño de variadas y refrescantes tonalidades. Así mismo, durante el día, admiramos el azul del cielo y por la noche la negrura infinita del firmamento salpicado de incontables estrellas.

Todo lo anterior y mucho más, está al alcance de nuestra vista y lo apreciamos a través de nuestra percepción y de nuestro razonamiento y por lo tanto existe. ¿Existirá también para los otros seres con los que compartimos el planeta, si no son capaces de razonar y por ende de apreciarlo?

Veámoslo de otra manera. Si el ser humano no existiera, ¿existiría todo lo demás? Es decir, las coloridas puestas de sol, el espacio sideral y sus luminarias, el agradable del trinar de los pájaros… Eso por supuesto aunque físicamente estén allí, ¿existiría todo eso para alguien o se necesita que haya seres que sean capaces de apreciarlos?

Partiendo de la ausencia del ser racional, ¿existiría el universo con todos sus componentes o sería simplemente un cúmulo de materia inerte sin ningún valor? ¿Se necesita que haya alguien que valorice, que aprecie, que sienta, para que realmente algo exista?

Todos sabemos que en las entrañas de la tierra se encuentran los metales preciosos y que las altas temperaturas y presiones dan origen a la formación de rocas metamórficas y a sus apreciados derivados. Con un poco de imaginación pensemos en los valiosos cristales enterrados en las profundidades del planeta; veámoslos ya tallados (nuestra imaginación los trabajó y pulió), ahí están los diamantes, las ágatas, los rubíes... Pero, ¿existen ellos si no se tiene conciencia de su existencia, O es necesaria la presencia del hombre o de otro ser con similar o superior capacidad de razonamiento, independientemente del punto del cosmos en que se encuentre, para que realmente existan todas esas piedras. Un universo sin estos seres pensantes no es nada. Es sólo materia muerta.

El género humano con su singular existencia y capacidad, disfruta de incalculables valores de índole subjetiva que le dan satisfacciones que no están al alcance de otros seres; y sin embargo, los humanos con su actuar materialista e irresponsable, hacen sus mejores esfuerzos para alcanzar su ineludible y no lejana autodestrucción.

Después de nosotros, qué. ¿La nada aunque todo permanezca allí?

martes 13 de noviembre de 2007

Sobre un artículo de MVLL en El Comercio y Manuel Aguirre en su blog: "El islam y la barbarie."

Doctora, islámica, revisando a un bebé, musulmán en un hospital de Dubai.



Manuel, supongo que con tu artículo, que es más Vargasllosiano que el propio Vargas Llosa, has intentado provocar. Es posible que en mis intereses personales escribir no sea precisamente una prioridad. Suelo ser un buen lector y un invisible escribidor. Las razones de esta situación personal no las entiendo y la verdad es que me da pereza pensar en ellas. Es cierto que quiero colaborar con el blog que compartimos y pensé que hacer algunos apuntes desde la Antropología, que es mi oficio, podía ser una buena idea.

En el diario El Comercio de Lima, hace unas semanas, MVLL publica un artículo extenso en donde a propósito de que una familia musulmana consiguiera que una corte de Cataluña le permitiera a su pequeña hija asistir a una escuela pública con la cabeza cubierta con un pañuelo, tal como se estila en esta pequeña comunidad musulmana de Cataluña y la mayoría de otras pequeñas y grandes comunidades musulmanas de cualquier lugar del mundo. MVLL criticando este hecho como un gesto de retroceso de las cortes que permitieron esto, aprovecha para hacer una apología de lo que él llama los logros de la Cultura Occidental.
Si bien es cierto que en la mayoría de los países europeos se vienen implementando una serie de medidas cuya finalidad, loable por cierto, es que las cuestiones religiosas no se mezclen con la vida laica, también es cierto que en buena cuenta la onda en Europa, desde las revoluciones burguesas del siglo 18, están tratando de separar la iglesia (cualquiera de ellas), del estado.

En la medida en que en los últimos años los países europeos han venido recibiendo una cantidad importante de trabajadores manuales, que les ayuda solucionar la falta de mano de obra en los oficios mas "bajos", se han visto de igual manera "desbordados" por una serie de comportamientos culturales "indeseables", desde su punto de vista. Cuando enfrentamos seriamente el problema de las diferencias culturales y la necesaria tolerancia frente a estas, en una actitud relativista, ciertamente que sometemos nuestra propia "construcción” del mundo a muchas y difíciles pruebas. Por ejemplo aceptamos su comida, su música su literatura y algunos elementos más de esas formas culturales, en la medida en que "enriquecen" las nuestras y en consecuencia saludamos el mestizaje, el sincretismo o la hibridación. Pero cuando esas formas culturales enfrentan elementos muy primarios de nuestras "Construcciones", como por ejemplo el trato hacia las mujeres o hacia los niños, entonces los acusamos de "barbaros". En este punto, y para terminar con lo de MVLL, creo que se puede aceptar la crítica de Vargas Llosa al hecho, no del velo, sino de que aquello significa una relación dentro de ciertas comunidades musulmanas, de una educación esencialmente paternalista y eventualmente machista. Creo que ambas conductas, por lo menos en lo que a mí respecta, "deben" ser erradicadas en las sociedades modernas o post modernas. De hecho en muchos lugares del mundo, en la medida en que están cambiando las condiciones materiales de vida, estas prácticas están desapareciendo como consecuencia de los mencionados cambios. Pero esto no ocurre de manera generalizada en ningún lugar del mundo. Por ejemplo, en el Perú, todavía se pueden ver conductas y prácticas sociales profundamente antidemocráticas, machistas, racistas o simplemente fascistas y no en un solo sector social, sino en cualquiera, o en todos. De igual manera, podemos ver que en los mismos sectores se está empezando a implementar prácticas o relaciones más democráticas e igualitarias.
Decir pues que estas prácticas son el resultado del avance de la entelequia Vargasllosiana (y de la tuya, Manuel), llamada Sociedad Occidental o Cultura Occidental, me parece una simplificación que esconde, lo quieras o no, una actitud típicamente etnocéntrica. En el fondo mi crítica al artículo de MVLL, y por supuesto al tuyo, está en esta línea, no se puede afirmar la superioridad de la llamada Civilización Occidental por el hecho de que una comunidad musulmana haya conseguido ese permiso de las cortes de Cataluña.

Otrosí sobre MVLL y su inconsecuencia: Cuando él fue candidato a las elecciones en el Perú en el 90, no tuvo ningún empacho en aceptar en su entorno político a fanáticos católicos que no han aprendido hasta ahora a separar la iglesia del estado (y que aun hoy continúan tratando de mezclarse, sin que MVLL diga nada), y que además aceptó graciosamente que el cardenal de la iglesia católica, apostólica y romana hiciera una procesión con la Virgen María para apoyar su candidatura. Pienso yo que ese acto es simbólicamente lo mismo que el famoso velo de la niña musulmana de Cataluña.



Otrosí sobre tu artículo: Antes comenté que en él te manifiestas más Vargasllosisano que Vargas Llosa y te lo explico ahora: En primer lugar publicas una foto del lado más perverso del ser humano (disfrazado de musulmán) y lo tratas de hacer pasar como si todos los musulmanes fueran así y que todos los musulmanes sólo son eso. En segundo lugar das tres argumentos acerca de lo canallas que son los musulmanes, cometiendo (eso espero) deliberadamente un conjunto de simplificaciones sobre el islam que no resisten el menor análisis. Cuando hablas de "ellos" por ejemplo, reduces el mundo islámico a una suerte de masa de sujetos que sólo han sido capaces de crear odio y destrucción, parafraseando al emperador Manuel II de Bizancio, parafraseado a su vez por el fanático Papa Benedicto, que entre otras cosas acusa a las ciencias sociales y a la Antropología de haber "inventado" el relativismo cultural.



Otrosí. No soy escritor
y menos de largo aliento, pero quería terminar estas notas con una reflexión personal: Si, lo mas bárbaro del ser humano es la guerra y la destrucción, no sería bueno reflexionar ¿en qué parte del mundo se ubican las sociedades o países que inventan, poseen y utilizan las armas más aberrantes de destrucción masiva que ha sido capaz de crear el género humano? ¿Sera acaso eso que MVLL llama la Sociedad Occidental?

domingo 11 de noviembre de 2007

Sobre un artículo de MVLL en El Comercio. Islam y barbarie.


Los gringos tienen una expresión que me encanta. Si detectan una actitud insolente en una persona, le dicen, “Do you have an attitude?” Ellos, en la pregunta, se comen la segunda parte de la oración que para nosotros en español la haría comprensible: …insolente para conmigo?”
La actitud, el talante, tiene extrema importancia. La pregunta en inglés es taxativa y terminante. Dependiendo de la respuesta, ésta puede ocasionar la pérdida del empleo, el final de un negocio, o de una relación entre personas. La foto al inicio de este artículo es pues muy importante para respaldar lo que voy a decir a continuación.
Cuando MVLL dice que el hecho de que una familia musulmana haya ganado una sentencia judicial, en España, para que su hija pueda asistir a la escuela con la cabeza cubierta está muy mal, porque lo que pretenden hacer es un acto primitivo o de barbarie (estoy parafraseando), creo que está soportado por lo siguiente:
A) Islam aparece, gracias a la inventiva de Mahoma, al cumplir la religión cristiana alrededor de los 600 años de antigüedad. Es que ellos son 600 años más jóvenes que nosotros. En nuestros días tienen alrededor de 1,400 años de fundados. Los cristianos, aproximadamente a la misma edad, andaban quemando brujos reales y acusados de mala leche, a través de la Santa Inquisición. Al parecer esta virulencia actual de los hijos de Mahoma, es una enfermedad de las religiones, salidas del judaísmo, en edad de adolescencia.
B) Mahoma, en sus orígenes de creador, debió trabajar con un conjunto de tribus pequeñas con costumbres muy primitivas y violentas, que por vivir en el desierto no disponían de medios sofisticados, como las cárceles, para administrar justicia y modular las relaciones sociales. Por lo tanto, se dedicaron a cortar manos, pies y cabezas, con el objeto de mantener la vida en lo que ellos entendían como sociedad (lo hacen hasta hoy, aunque ya viven en ciudades similares a la nuestras).
C) Gran parte de la estructura doctrinaria de Islam, fue creada por Mahoma con el fin de contentar a los más violentos y machistas de esa sociedades: los hombres, que vivían cortando cabezas, brazos y piernas, a fin de conservar su posición de dominación absoluta. Por tanto, los principios más radicales se instauraron para mantener a las mujeres en un estado de “anonimidad”, se podría decir, o secuestradas, de tal manera que nadie, a parte del marido, las pudiera ver. En los países islámicos de nuestros días, ellas no tienen derecho de libre expresión, de opinión, de intervención en la vida del hogar, es decir son una de las “cosas” que el esposo posee en su casa. Se dice que ninguna de las tres mujeres de Osama (el innombrable), ha hablado con él nunca. En este caso, ellas vienen a ser para el marido algo así como los vibradores son para las mujeres, en occidente.
La actitud de los musulmanes viviendo en los países de occidente es de tal manera agresiva e insolente, que a nosotros, los que vivimos en USA o en Europa, nos asusta. Si no, pregúntenle al cineasta holandés Theo Van Gogh, que fue asesinado por Mohammed Bouyeri, un islámico, racista con doble ciudadanía, holandesa y marroquí, en un barrio tranquilo de Ámsterdam, en junio del 2006, porque Theo estaba terminando un film sobre un asesinato político en un país del Medio Oriente. Le metió 6 tiros de grueso calibre en el cuerpo, lo degolló con un cuchillo de cocina y luego colgó de su pecho, con un puñal, una carta panfleto, político religiosa. El asesino fue aplaudido y celebrado por múltiples “Mullah” del oriente medio.
No soy etnocéntrico, ni pienso que MVLL haya perdido la chaveta al escribir su artículo para El Comercio de Lima. No creo, ni pienso que MVLL crea que la Civilización Occidental sea la única o el patrón de las civilizaciones en la tierra, Pero es en la que vivo, con la que estoy de acuerdo y a la que respeto porque tiene un marco legal con continuidad de siglos. Porque esta civilización es, o por lo menos trata de ser, justa dentro de lo que cabe. Porque he sido educado toda mi vida en sus principios, porque trabajo y vivo en ella pagando mis impuestos y colaborando a mante